martes 02 de abril de 2019 - 12:00 AM

Francisco en su Ley

El Vaticano se dota de una nueva ley para prevenir y combatir el flagelo de la pederastia en la Iglesia, acabar con el encubrimiento bajo códigos de complicidad y silencio al más alto nivel.
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Con una reforma a fondo de la legislación vaticana, el papa Francisco quiere enviar un mensaje “claro” e “inequívoco” en contra de la “plaga” de la pederastia dentro del clero: no habrá cabida a los encubridores y alguien tendrá que rendir cuentas por el delito.

El máximo jerarca de la Iglesia Católica anunció el pasado 29 de marzo, una serie de disposiciones para reforzar las leyes del Vaticano contra el abuso sexual a menores, que aplica a empleados de la Curia y del Vaticano por igual, alrededor del mundo.

En líneas generales, las nuevas leyes, que entrarán en vigor en junio próximo, contemplan entre otras cosas: ampliar la prescripción de delitos de abuso de cuatro a 20 años después de que la víctima llegue a la mayoría de edad, sancionar a quienes omitan o retrasen la denuncia, asistir a las víctimas de abuso con ayuda médica y sicológica, y resarcir el nombre del acusado injustamente.

Cabe recordar que estas nuevas normas reforman así la legislación del Estado Vaticano, donde aún está vigente el Código Penal conocido como Zanardelli de 1889.

El flagelo de la pederastia que sacude sin parar los cimientos de la Curia Romana, ha obligado al Vaticano a cambiar su política de que ‘los trapos sucios se lavan en casa’. Ahora la ropa sucia se lava y se tiende al sol de los tribunales, y a ojos de la opinión pública en general.

Pero el Sumo Pontífice no solo pretende prevenir y combatir los abusos contra los menores, también quiere dar ejemplo al resto de Conferencias Episcopales (instituciones que agrupan a los obispos de una nación o territorio) de todo el mundo, sobre el comportamiento que deben seguir las mismas.

Reforzar marco legal

Juan Manuel Torres Serrano, docente del Departamento de Formación Lasallista de la Universidad de La Salle, interpreta el endurecimiento de estas leyes contra los abusos sexuales por parte del Papa, como una respuesta a las críticas que se le hicieron de cara a las conclusiones de la Cumbre antipederastia de febrero pasado, celebrada en el Vaticano.

Expone además, un segundo elemento a considerar, en el sentido de que estas tres leyes son posteriores a las condenas contra la Iglesia por encubrimiento del delito.

Se refiere a los casos del sacerdote chileno Fernando Karadima, expulsado del clero por pederastia, la condena de tres años de prisión del influyente cardenal australiano George Pell, o el del exarzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, que dimitió tras ser sentenciado por ocultar los abusos cometidos por Bernard Preynant, un cura de su Arquidiócesis.

Estos ejemplos emblemáticos, son solo la punta del iceberg de un fenómeno de vieja data, y de una crisis que viene tocando fondo en términos de desprestigio y confianza de una institución milenaria.

Solo los informes del Vaticano reflejan en promedio 600 denuncias cada año por abusos en el seno de la Iglesia. Lo más grave del asunto es que detrás de estos números, hay víctimas de carne y hueso.

Definitivamente, con estas medidas el Papa busca fortalecer unos marcos institucionales legislativos para prevenir y combatir los abusos, destaca Torres Serrano.

“Sí hay una posición del Papa de cara a lo que implica que las víctimas tengan derecho a un juicio justo e imparcial, ese es precisamente un primer elemento a señalar, el sentido que tiene el endurecimiento de estas leyes”, subraya.

Al imponer sanciones que omitan o retrasen una denuncia de abuso, el experto señala que es algo importante porque envía un mensaje a las Conferencias Episcopales, en la medida en que se les obliga a ponerla en conocimiento de las autoridades competentes, y a cooperar con ellas.

No a silenciar y ocultar

El docente universitario examina que el encubrimiento es también uno de los factores determinantes que se tendría que atender con estas nuevas directrices del Pontífice argentino, señalando con ese ejemplo el camino a seguir.

En ese sentido, explica que se ha publicado en dos de las Parroquias del Estado Pontificio las “líneas guías” para saber cómo comportarse en estos casos de abusos sexuales contra menores.

Es decir, denunciar a los pederastas, en vez de moverlos de parroquia en parroquia, como una manera de silenciar y ocultar el problema.

Por lo tanto, Torres Serrano considera que son medidas ejemplarizantes para que cada Conferencia Episcopal continúe definiendo las “líneas guías” para responder a estos casos, y definir lineamientos que permitan la justicia y la verdad.

En cuanto a la prescripción del delito, resalta la ampliación de la misma, pues permite que haya procesos jurídicos más completos, para que se pueda avanzar a unos ritmos coordinados con lo que implican los juicios civiles.

Si bien la nueva legislación llevará a algunos resultados tangibles en contra del flagelo, el docente de La Salle llama la atención sobre otros aspectos que deben ser atendidos, refiriéndose a la revisión de los procesos de formación que se dan al interior de los seminarios.

A juicio de Hernán Olano, doctor en Derecho Canónico y juez eclesiástico, la nueva legislación pontificia tiene adicionalmente una novedad: el acoso laboral. Disposiciones que según él, no solo cubren a funcionarios y servidores del Vaticano, sino a todos los empleados de las Nunciaturas Apostólicas alrededor del mundo.

Igualmente Olano reitera que en adelante se sancionará la omisión de la denuncia, los que tengan oídos o conozcan un hecho delictivo están obligados a darlo a conocer.

Desde su punto de vista, es una manera de evitar el encubrimiento que en los últimos meses ha llevado a la cárcel al arzobispo de Lyon (Francia) o la renuncia del arzobispo de Santiago de Chile.

En su opinión, con esto el Papa está diciendo “fuera los amiguismos dentro del Vaticano para buscar la transparencia dentro de la Curia Romana”.

$!Francisco en su Ley
Francisco ha ido más allá
En criterio de Carlos Eduardo Rueda Vivas, docente del Programa de Derecho de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, el papa Francisco está dando ejemplo al enfrentar la pederastia, a diferencia de sus antecesores: “no se ha quedado en condenar estos delitos sino que ha endurecido las normas. Hemos conocido renuncias de obispos y sanciones, incluso cardenales”.
Considera que la actitud del Pontífice debe ser puesta en práctica en cada diócesis. “Estas acciones son el resultado de un Pontífice más abierto a la comunidad y que no se ha dejado encerrar en los palacios vaticanos”, agrega el experto en abuso de menores.
Por último, señala que “la justicia que se aplique debe restaurar el daño causado a las víctimas, lo cual no solo se limita a apoyo sicológico, sino a acciones de indemnización por parte de la Iglesia Católica”.
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Ángela Castro Ariza

Periodista de Vanguardia desde 1996. Egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo de la página internacional. Editora nocturna.

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acastro@vanguardia.com

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