Francisco se saltó el discurso escrito para dialogar con libertad con los jóvenes que le preguntaron sobre el diálogo interreligioso y las nuevas tecnologías.

Publicado por: Redacción Mundo
El papa Francisco pidió este viernes a los jóvenes en un encuentro interreligioso en Singapur que salgan de “sus zonas de confort” y sean valientes y no tengan miedo a equivocarse, en el último acto de su viaje por Asia y Oceanía.
El papa visitó una residencia para ancianos en Singapur y rezó brevemente con ellos y después se trasladó al colegio católico junior para una reunión con los jóvenes, con quienes entabló una conversación.
Como es habitual en este tipo de actos, Francisco se saltó el discurso escrito para dialogar con libertad con los jóvenes que le preguntaron sobre el diálogo interreligioso y las nuevas tecnologías.
“El joven tiene que ser crítico, una crítica constructiva, porque existe una crítica destructiva que no construye un camino nuevo”, dijo el papa que también invitó a “aceptar las críticas”.
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También dijo a los jóvenes que “tienen que tener el valor de ir adelante, de salir de las zonas de confort, porque un joven que sale en su vida de su mundo de confort es un joven que engorda, pero no la tripa, sino que engorda la mente y por eso yo digo a los jóvenes que salgan. No tengan miedo. Arriesguen”.
“Un joven que no arriesga es un viejo”, agregó e invitó a los jóvenes a no tener miedo de equivocarse.
Respecto a las nuevas tecnologías, el papa afirmó que un joven que no usa las redes sociales “está encerrado” pero que “un joven que vive esclavo de estas, está perdido” y les pidió: “Usar las redes sociales para ayudarse a ir adelante, pero no para que nos hagan esclavos”.
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También habló del acoso escolar y en este país multirreligioso les invitó al dialogo y el respeto porque dijo: “Hay un solo Dios y existen varios caminos y lenguas para llegar a Dios”.
El Papa celebró misa para 50.000 personas

El papa Francisco celebró este jueves una misa para unos 50.000 fieles en ‘Sport hub” de Singapur, uno de los centros deportivos más tecnológicos del mundo, y en el país en el que destacan, dijo, “sus grandes y audaces arquitecturas”, lo que le inspiró a explicar que detrás de cualquier obra lo importante “es el amor que construye”.
En un Singapur multireligioso, en torno al 43 % de sus más de cinco millones de habitantes son budistas, cerca del 20 % son cristianos, el 14% musulmanes y también existe un pequeño porcentaje de hindúes y la Iglesia Católica cuenta actualmente con 176.000 fieles.
Y ante el gran numero de peticiones para asistir a la misa, tuvo que efectuarse un sorteo para asistir.
El papa llegó al imponente estadio cubierto en un carrito de golf y recorrió el perímetro del estadio durante media hora mientras decenas de niños se le acercaron y recibieron caramelos y rosarios del pontífice.
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Bajo la cubierta que incorpora una pantalla LED que, con 20.000 metros cuadrados, es una de las mayores del mundo, Francisco afirmó en su homilía que “incluso en el origen de estas imponentes construcciones, como en el de cualquier otro proyecto que deja una huella positiva en este mundo, no está en primer lugar, como muchos piensan, el dinero, ni la técnica, ni siquiera la ingeniería, sino en definitiva el amor, el amor que construye”.
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Y agrego que aunque “de hecho, no existe una obra buena detrás de la cual no haya, tal vez, personas brillantes, fuertes, ricas, creativas, aunque sean siempre mujeres y hombres frágiles, como nosotros, para los cuales sin amor no hay vida, ni impulso, ni razón para actuar, ni fuerza para construir”.
“Si no fuera por eso, aquí nadie habría podido hacer crecer una metrópolis tan grande, los arquitectos no habrían hecho proyectos, los obreros no habrían trabajado y nada se habría podido realizar”, añadió.

Francisco había pedido a las autoridades salarios dignos
Y explicó que “detrás de cada una de las obras que tenemos ante nosotros hay muchas historias de amor por descubrir. Historias de hombres y mujeres unidos entre sí en una comunidad; de ciudadanos comprometidos con su país; de madres y padres preocupados por sus familias; de profesionales y trabajadores de todo tipo y grado”.
Por la mañana, Francisco había pedido a las autoridades salarios dignos para los trabajadores migrantes en esta ciudad,, cerca de un millón, y que en muchos casos viven segregados y apartados de la sociedad.
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En uno de los países más ricos del mundo, donde vive uno de los mayores números de millonarios, advirtió de que “engañándonos al pensar que podemos ser los autores de nosotros mismos, de nuestra riqueza, de nuestro bienestar, de nuestra felicidad; sin embargo, al final la vida acaba por devolvernos a la única realidad, la de que sin amor no somos nada”.
El papa concluyó con la misa su jornada en Singapur y mañana tras ir a un centro para ancianos y el encuentro con los jóvenes regresará a Roma después del viaje más largo de su pontificado, 12 días y cuatro países (Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur.














