martes 25 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La caída del “Dios” de Hollywood

El famoso productor de la industria del cine, caído en desgracia y que encendió la chispa del MeToo, fue declarado culpable de delitos sexuales.
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El otrora todopoderoso de la industria del cine en Estados Unidos, Harvey Weinstein, instigador del movimiento MeToo, parece haber escrito el final de su propia película.

Weinstein, de 67 años, fue declarado ayer culpable de dos delitos: agresión sexual y violación en tercer grado. Fue absuelto de otros tres más graves: agresión sexual “depredadora”, por lo que se salvó de la cadena perpetua, pero se enfrenta a una condena de hasta 25 años tras las rejas.

Sin embargo, todavía tiene que saldar cuentas con la justicia, por otras dos acusaciones de agresiones sexuales que se remontan a 2013.

Su mediático juicio en una corte penal en Nueva York por la que desfilaron tres de sus víctimas y una veintena de testigos, que mantuvo en vilo la atención internacional durante casi dos meses, marca un precedente para los futuros procesos penales relacionados con el acoso sexual.

El escándalo de uno de los productores más poderosos de Hollywood tras haber acumulado estatuillas de los Oscar y ahora, caído en desgracia, salió a la luz pública en octubre de 2017 cuando el periódico The New York Times y la revista The New Yorker publicaron sendos artículos que destaparon acusaciones de acoso sexual contra Harvey Weinstein por parte de actrices y empleadas.

En total, más de 80 mujeres, incluidas famosas actrices como Angelina Jolie, Ashley Judd y Gwyneth Paltrow, lo denunciaron por conductas inapropiadas, a lo largo de 40 años. Weinstein ha negado todas las acusaciones y asegura que todo fue consensuado.

La caída de Weinstein y el nacimiento del MeToo provocaron un efecto dominó en el mundo, más allá de Hollywood, y terminó por salpicar no solo el mundo del espectáculo, sino también el periodismo y la música e incluso la política.

Para Danny Ramírez, docente de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, la culpabilidad de Harvey Weinstein marca un antecedente frente a la impunidad de la violencia sexual, y sobre todo en el mundo del espectáculo y de los famosos.

Del mismo modo, señala que envía un mensaje global de que la violencia sexual es un delito y que se debe castigar más allá del poder económicos que tenga quien la ejerza.

La experta con Magister en Estudios de Género agrega que también envía un mensaje de empoderamiento a las mujeres para seguir visibilizando la violencia que han sufrido.

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“El movimiento MeToo trascendió en el mundo y esto seguramente desencadenará otros temas de violaciones en otros contextos. Estos antecedentes nos motivan para no callar, es hora de no callar”, insiste Ramírez.

Es una condena “agridulce”, califica por su parte Suelen Castiblanco, investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle.

Si bien Weinstein recibe condenas por delitos de violencia sexual, se libra del delito más complicado, el de “depredación sexual”, explica.

La experta en temas de género se refiere además, a que no se tienen en cuenta casos de decenas de mujeres cuyos incidentes pasaron hace un tiempo por lo que ya prescribieron.

No obstante reconoce que testimonios de otras, a pesar de que ya prescribieron, sí le dan mucha validez a las denuncias por los casos que sí terminan por condenar al famoso productor de cine.

“Sí hay cierta satisfacción porque es una persona muy poderosa, a pesar de ello falta mucho en términos del ejercicio de la justicia, y que este tipo de delitos se castigue con todo el peso de la ley”, lamenta Castiblanco.

Ahora bien, según ella, un elemento que vale la pena destacar del castigo contra Weinstein, es que da un impulso fuerte al movimiento MeToo en el mundo, en la medida en que muestra que las víctimas no están solas.

En ese sentido, la docente universitaria analiza que la evolución, más del impacto que ha tenido el movimiento MeToo, ha sido esa especie de “redespertar feminista”, especialmente en el mundo de Hollywood, tan influyente en la población en general.

El sistema de justicia está cambiando

Juliana Martínez, profesora de género y sexualidad en American University de Washington, en Estados Unidos, considera el veredicto como una victoria enorme no solo para el movimiento MeToo en general, sino además para las luchas feministas que han construido y posibilitado este fenómeno que surgió en 2017.

En ese orden de ideas, resalta que el caso de Harvey Weinstein es emblemático, pues es gente muy poderosa en el papel de perpetradores.

“Muestra que el sistema de justicia, que ha sido históricamente muy agresivo para casos de abuso y acoso sexual, está cambiando”, subraya la experta, quien opina que lo más importante es el enfoque de los casos no debe ser el uso de fuerza sino la ausencia de consentimiento, y el abuso de poder bien sea familiar o profesional.

En ese orden de ideas, Martínez resalta que el hecho de que el sistema de justicia haya reconocido eso en un caso con tanta presión mediática es muy importante: “significa un cambio de paradigma, que es un indiscutible triunfo para los movimientos feministas y de mujeres en el mundo entero”.

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