Con ciencia de datos y monitoreo ambiental, la UDES impulsa un nuevo modelo para enfrentar la crisis climática.

En un contexto en el que el cambio climático exige decisiones cada vez más rápidas y sustentadas en evidencia, en Bucaramanga la Universidad de Santander, UDES, demostró que la información también puede convertirse en una herramienta para proteger el ambiente.
En efecto, ese centro de educación superior fue seleccionado entre las 20 mejores experiencias del país en la Convocatoria de socialización de experiencias significativas y buenas prácticas de Instituciones de Educación Superior en cambio climático, liderada por el Ministerio de Educación Nacional, MEB, y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam.
El reconocimiento llegó luego de una evaluación nacional en la que participaron más de un centenar de iniciativas de instituciones de educación superior, en el marco de la Ley 2169 de 2021 y de la Acción para el Empoderamiento Climático (AEC), estrategia que busca fortalecer la educación, la participación ciudadana y el acceso a la información para enfrentar la crisis climática.

La experiencia destacada, denominada “Descubrimiento de conocimiento a partir de datos ambientales para el empoderamiento climático en instituciones de educación superior: una aproximación KDD desde la experiencia UDES Sostenible”, plantea un cambio de paradigma en la gestión ambiental universitaria: pasar de elaborar informes una vez al año a contar con un sistema permanente de monitoreo y análisis que permita tomar decisiones basadas en datos.
Para lograrlo, la Universidad integró información proveniente de estaciones meteorológicas, sistemas de energía renovable, consumos energéticos, inventarios de gases de efecto invernadero (GEI) y gestión de residuos. Mediante una metodología de Descubrimiento de Conocimiento en Bases de Datos (Knowledge Discovery in Databases - KDD), esos datos fueron depurados y analizados para generar indicadores ambientales confiables y de consulta pública.
El resultado es una plataforma que permite visualizar en tiempo real el desempeño ambiental de la institución mediante tableros interactivos, informes y el micrositio UDES Sostenible, facilitando que estudiantes, docentes y ciudadanos comprendan cómo las decisiones cotidianas impactan el medio ambiente y qué acciones pueden contribuir a reducir la huella de carbono.
Resultados concretos

Más allá del reconocimiento, la estrategia ha impulsado resultados concretos. Entre ellos se encuentran la certificación de Carbono Neutro y el Sello S.E.R. de Energía Renovable bajo el esquema VERSA; la verificación periódica de los inventarios institucionales de gases de efecto invernadero conforme al GHG Protocol; el desarrollo del tablero público UDES Verde Datos, que permite comparar indicadores ambientales entre campus y relacionarlos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); y una calculadora de huella de carbono diseñada para promover hábitos sostenibles entre la comunidad universitaria.
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La iniciativa también ha fortalecido proyectos de investigación aplicada, como el desarrollo de tecnologías basadas en hidrógeno verde para movilidad, cocción y generación de energía, además de contribuir al posicionamiento de la institución en mediciones internacionales de sostenibilidad. Entre estos reconocimientos se destacan las cinco estrellas en Impacto Ambiental de QS Stars, la inclusión entre las universidades colombianas mejor clasificadas en el QS Sustainability Rankings 2026 y su ubicación como la segunda universidad más sostenible del país en el UI GreenMetric World University Rankings 2025. (Lea además: CDMB entrega ‘Galardón Verde 2025′ a la UDES)

Como parte de este reconocimiento nacional, la experiencia fue socializada durante el encuentro de buenas prácticas en Acción para el Empoderamiento Climático, realizado hace una semana en Bogotá.
El certamen reunió a instituciones académicas y organizaciones nacionales e internacionales interesadas en fortalecer el papel de la educación superior frente a uno de los mayores desafíos del siglo XXI: transformar el conocimiento en acciones concretas para enfrentar el cambio climático.















