Hoy los docentes se enfrentan al reto de enseñar con la inteligencia artificial. En Santander, este es el caso de las UTS.

Más de 500 personas -entre docentes, expertos internacionales y comunidad académica- participaron en una jornada con un título muy apropiado: ’DocencIA 2025′, que se cumplió en el Teatro Santander.
¿De qué se trató?
De una actividad organizada por las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, para reflexionar sobre algo que ya no es futuro, sino presente: ¿Cómo enseñar en tiempos de Inteligencia Artificial, IA?
Y es que hoy día, como docente, está el dilema de cómo enseñar con inteligencia artificial sin que esta se convierta en una muleta que adormezca el pensamiento crítico de los jóvenes.
El reto, en el papel o frente al computador, es lograr que usen la IA como una herramienta de creación y descubrimiento, no como un atajo para evitar el esfuerzo.
Enseñar con IA implica guiar, no sustituir; inspirar el aprendizaje, no delegarlo en un algoritmo. Y en medio de este cambio profundo, yo como docente, debo buscar que mis estudiantes no caigan en ese limbo entre la comodidad de lo fácil y la necesidad de seguir pensando por sí mismos.
Voces de expertos

Desde el inicio del certamen de ayer, el mensaje fue claro. El rector de las UTS, Omar Lengerke recordó que la educación vive un momento decisivo, donde la tecnología no sustituye al maestro, sino que lo reta a reinventarse: “La UTS existe para transformar vidas. Este es solo el inicio de un gran reto junto a nuestros docentes”, afirmó, marcando el tono de una jornada que mezcló reflexión, emoción e inspiración.
El primer panel de la jornada de ayer abrió el debate sobre una educación en transición: cómo formar mentes críticas en un mundo que aprende junto a las máquinas.

Participaron David Cortés, experto en inteligencia artificial y robótica; Luis Sarmiento, líder en innovación educativa; y Wolfran Parrado, pionero en tecnologías inmersivas. Todos ellos coincidieron en que la IA no vino a reemplazar al profesor, sino a potenciar su creatividad, ampliar sus horizontes y hacer que enseñar vuelva a ser una aventura.
Publicidad
Luego, la conversación viajó en el tiempo: de los libros y el tablero, a las pantallas y los algoritmos. En ese recorrido participaron Julián Castiblanco, creador de la metodología La Pirámide del Aprendizaje de la IA; Ledy Armirola, investigadora en comunicación educativa; y William Castillo, referente en educación virtual.
Le puede interesar: Bucaramanga y la ley de ‘estudio sin madrugón’
Con la moderación del rector Lengerke Pérez, el panel mostró que la docencia, más que resistirse al cambio, está aprendiendo a dialogar con la tecnología sin perder el alma pedagógica.
Uno de los momentos más inspiradores llegó con la conferencia magistral de Jenny Robayo, experta internacional en IA generativa y Design Thinking, quien resumió en una frase el espíritu del evento: “La IA no es el problema; el problema es seguir enseñando como si la IA no existiera.” Su mensaje resonó entre los asistentes: enseñar con IA es enseñar mejor, no menos.
En esa misma línea, David Cortés compartió estrategias prácticas para incorporar la inteligencia artificial en el aula, recordando que esta herramienta, usada con propósito, puede acercar al profesor a sus estudiantes y hacer del aprendizaje una experiencia más humana y significativa.
Durante toda la jornada, los docentes uteístas fueron protagonistas. Compartieron experiencias reales, aprendizajes y también dudas frente a este nuevo camino. “Me voy bastante contenta y agradecida por estos espacios. Es emocionante ver cómo podemos conectar desde la docencia con la inteligencia artificial sin perder el foco ético”, expresó Diana Carolina Dulcey, docente del programa de Ingeniería Electromecánica.
Desde Barrancabermeja y Vélez, otros profesores también se sumaron en simultáneo, haciendo de ‘DocencIA 2025′ un evento verdaderamente institucional y colaborativo.
El cierre fue simbólico: el avatar del rector tomó la palabra para recordar que el aprendizaje no se detiene y que el futuro de la educación se construye hoy, entre humanos y algoritmos. Eso sí, quedó claro de que no se trata de dejar que las máquinas piensen por nosotros, sino de aprender a pensar mejor con ellas.

















