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Sábado 10 de agosto de 2024 - 01:00 AM

No es solo “Eyes on Venezuela”

Columna de opinión de Gissela Arias González

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He visto en estos días mucha activación en redes sociales sobre la situación de Venezuela. Y no es para menos. Hemos presenciado cómo, con descaro y cada vez más radicalizado, el régimen de Nicolás Maduro quiere mantener a toda costa el poder, inventando resultados que no puede probar, reprimiendo las libertades de sus ciudadanos, hasta el punto de querer bloquear el acceso a algunas redes sociales y persiguiendo a la oposición.

Repostear “Eyes on Venezuela” y “Free Venezuela” en redes es loable e importante para mantener en la agenda lo que está pasando en ese país, y también para advertir las consecuencias que eso tiene en Colombia.

Sin embargo, pareciera que se vuelve moda y en otros casos oportunismo quedarnos en solo compartir esos mensajes. Mantener el tema en la agenda nos va a exigir más que solo repostear.

Por eso, tan importante como activar las redes sociales es activar nuestra capacidad de rodear al movimiento ciudadano en Venezuela y fuera de ella que clama un cambio. La comunidad internacional no puede quedarse expectante ante hechos como que al romper relaciones con Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay, por haber expresado dudas sobre los resultados electorales, deliberadamente Maduro dejó solos a aproximadamente 2,4 millones de venezolanos que han salido de su país buscando protección y mejores condiciones de vida en esos países. En nuestro país habría cerca de 2,5 millones de venezolanos, pero son en total 7 millones, el 23 % de toda la población de ese país que vive afuera.

A ellos, ¿cómo los ayudamos mas allá del post en las redes sociales? Deberíamos pasar a la acción real e integradora en materia laboral, educativa y de capacitación, y no dejarlos solos como ya lo hizo Maduro. La diáspora venezolana necesita mas apoyo que nunca para resistir lo que está pasando en su país, y para eso, podríamos empezar, por ejemplo, por dejar de excluirlos y de estigmatizarlos como responsables de algunos problemas de nuestras ciudades.

Pasar de la indignación a la acción nos exige reforzar la sensibilización y la educación sobre la migración, desmontando prejuicios y promoviendo una actitud de solidaridad y apoyo, y considerando en su verdadera dimensión el impacto que ella tiene en la cultura, en las sociedades y en la economía. Mientras se hacen esos post, según una encuesta de OXFAM, más del 60% de las personas en Colombia, Ecuador y Perú asocian la migración venezolana con un aumento en la inseguridad y el crimen.

Acciones más coherentes y solidarias pueden hacer la diferencia y llenar de oxigeno a los venezolanos que deben resistir en su propio país. ¡Claro! De defender a Maduro es muy difícil volver. Es normal que haya tanto indignado de dientes para afuera. No nos quedemos en eso.

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