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Jueves 24 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Un día ya no seré feminista

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Tengo una camiseta de Fundación Mujer y Futuro, con la estampa colorida de un gato –o una gata– que dice “Mis siete vidas seré feminista”. Mi nieta de diez años tiene la misma, más otras que dicen “fuerte como una niña”, “altanera, preciosa y orgullosa”, y me preguntó: ¿por qué no hacen mejor una camiseta que dice “un día, ya no seré feminista”? ¿Por qué? Porque quiere decir que ya no será necesario. Es que siete vidas son muchas, es como decir que nunca lograremos la igualdad.

Así que empezamos a divagar hacia el futuro: un día ya no seré feminista, no que me haya cansado de querer tener las mismas oportunidades y mismos derechos que los varones; no. Un día no seré feminista porque no será necesario.

Un día, ya no tendremos miedo al andar solas por las noches en las calles del barrio o a la parada del bus. Un día, al vestirnos no tendremos que cuidarnos de las miradas varoniles. Un día no importará haber nacido con genitales y fisiología femenina; no tendrá nada que ver con tener más o menos oportunidades, con tener o no derechos. “Es un poco como con mi primo, tal vez porque tiene cabello largo como yo, a él a veces creen que es una niña, y no pasa nada; no importa”.

Un día tampoco habrá necesidad de un “día internacional de la igualdad salarial” (sept. 18), cuando en Colombia, según el DANE, el 28,5 % de las mujeres no logra avanzar profesionalmente porque las labores de cuidado consumen la mayor parte de su tiempo y energía. Y casi la mitad (46,2 %) de las mujeres en edad de trabajar no forma parte del mercado laboral, contra 23,3 % de los hombres. Según la Fundación Mujer y Futuro: “menos tiempo para formarse y trabajar significa menos acceso al poder adquisitivo y, por lo tanto, a una pensión en su vejez … las brechas laborales son formas de violencia de género”.

Un día ni tendremos que organizar marchas o plantones para llamar la atención sobre las violencias sexuales, las discriminaciones laborales y culturales y demás violencias de género.

El día en que las mujeres podamos decidir sobre nuestras vidas: elegir libremente nuestros proyectos de vida, ser o no madre, cuándo y con quién. Cuando se aplique justamente la legislación en vigor y podamos ejercer nuestro derecho a la maternidad, escogerla o rechazarla. Cuando no sea “satanizada” la malentendida “ideología de género” y podamos ser seres humanos simple y plenamente. La abuela y la nieta concluyeron como habían empezado y en coro: “este día ya no seré feminista, no porque me haya cansado; no. Un día no seré feminista porque ya no será necesario”.

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