Si hay algo que siempre ha estado presente en la política, como parte de su ADN, es la hipocresía y el oportunismo. Por eso hoy no resulta sorprendente ver a políticos que estuvieron bajo la sombra de los partidos tradicionales, pretendiendo mostrarse como progresistas y críticos acérrimos de la “política de derecha”, gracias a la cual ellos mismos se enriquecieron.
Santander no es la excepción en este caso, y por eso, cuando se avecinan las elecciones regionales, son ellos quienes se sientan a encabezar las mesas de trabajo donde se debate la candidatura que apoyará la izquierda a la Gobernación.
Bajo la dirección de ese perverso liderazgo, el exsenador Fabián Díaz ya alzó la mano para buscar el apoyo del grupo más cercano de Carlos Ramón González dentro del Partido Verde, sin descontar su búsqueda de apoyos dentro del petrismo, donde ayudó a que se aprobaran todas las reformas que hoy tienen en crisis al país y a las instituciones de salud en Santander.
Su influencia en la dirección regional del Ministerio del Trabajo conllevó una presión política innecesaria en el Hospital Universitario y reveló su falta de empatía y comprensión con los pacientes afectados por sus actuaciones, lo cual terminará convirtiéndose en el peor error dentro de sus aspiraciones.
Y, por otro lado, está el exministro Edwin Palma, quien nunca podrá borrar de la memoria de los santandereanos su vergonzoso y servil encuentro con el tirano Nicolás Maduro en Venezuela, ocurrido mientras muchos ciudadanos de ese pueblo hermano siguen mendigando en las calles de esta ciudad y de la propia Barrancabermeja.
Allí, algunos directivos de la Unión Sindical Obrera hoy en día no lo bajan de “burgués” y de traidor de la industria petrolera. Con esas mismas palabras lo señaló Gustavo Petro, cuando aprobó una subasta de energía en la que insinuó la entrega de un favorecimiento ilegal que aún estaría por comprobarse. Así que si esto es lo que tiene la izquierda para salir a elecciones, está liquidada. Pero en el horizonte existe otro candidato; ojalá lo sepan aprovechar.











