Hay que ir a Puerto Cabello para examinar, con los ojos propios, el lugar en el que terminó para siempre la presencia de tropas del rey en la República de Colombia. Los reinositos creen que esto ocurrió en el campo del río Teatinos, allí donde el gobierno español regaló un puente de piedras, cerca de Ventaquemada, pues ignoran que el punto final de la gesta libertadora fue la plaza fuerte de Puerto Cabello, tomada por los hombres del general José Antonio Páez en la madrugada del 8 de noviembre de 1823. Fue este general venezolano quien impidió que los últimos soldados españoles buscaran refugio en el vecino castillo de San Felipe, y por eso escribió en su parte de victoria que esta incursión tendría que ser inscrita entre las distinguidas de la historia militar de Colombia.
Aunque las murallas de la plaza fuerte fueron demolidas, y sus piedras usadas para rellenar un estero de mar, el castillo de San Felipe se mantiene hasta hoy intacto, una visita obligada para quien va a conocer el restaurado casco histórico de la plaza fuerte, quizás siguiendo el ejemplo del corralito de piedra en Cartagena de Colombia. Allí donde un patrimonio arquitectónico se conserva, hay que preguntar por el hombre que lo hizo posible. Y aquí este hombre es natural y señor de su magnífica casa, don José Alfredo Sabatino Pizzolante. Como sucede en muchas partes, los gobernantes de turno son estólidos e imprudentes, pero este señor ha hecho lo que ha podido y debido, desde la presidencia de la Academia de Historia del Estado Carabobo.
Las sociedades humanas no fracasan, porque su resiliencia pasa todas las pruebas históricas, por duras que sean. Así es como en Puerto Cabello se siente el palpitar de una sociedad que nunca se rindió ante la adversidad y, contra la estolidez de los políticos irresponsables, invirtió capitales y empeños para restaurar un sitio que atraerá muchos turistas en los mejores tiempos que se anuncian. Vale la pena ir y conocer, pues nadie puede olvidar que por una década tanto Puerto Cabello como Bucaramanga hicieron parte del mismo ordenamiento republicano.











