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Viernes 02 de octubre de 2026 - 07:44 PM

Un fondo de agua para Santander

El diagnóstico está cada vez más claro. Ahora tenemos que preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer para cambiarlo.

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En Santander hemos avanzado en algo fundamental. Hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia de proteger nuestras fuentes hídricas, entendemos mejor las enormes brechas que todavía tenemos para garantizar acceso a agua potable y comenzamos a aceptar que tratar adecuadamente las aguas residuales también es responsabilidad de todos.

El diagnóstico está cada vez más claro. Ahora tenemos que preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer para cambiarlo.

Durante años hemos esperado que las soluciones provengan exclusivamente del Estado. Gobernaciones, alcaldías, autoridades ambientales y empresas de servicios públicos tienen responsabilidades que deben cumplir, pero la magnitud de las necesidades supera ampliamente la disponibilidad de recursos públicos. Proteger una cuenca, recuperar un ecosistema, llevar agua potable a una comunidad rural o contribuir a solucionar problemas de saneamiento requiere dinero.

No es suficiente reunir empresarios, ciudadanos, autoridades y expertos para discutir qué debería hacerse. Tampoco basta con identificar proyectos, señalar responsables o reclamar soluciones. Si realmente entendemos que el agua es responsabilidad de todos, debemos estar dispuestos a participar también en la financiación de esas soluciones.

Santander necesita un Fondo de Agua.

Un vehículo independiente, transparente y técnicamente administrado que permita sumar recursos del sector privado, la cooperación, las instituciones y los ciudadanos para financiar proyectos concretos. Un mecanismo capaz de convertir nuestra preocupación por el agua en inversiones medibles y nuestra voluntad de ayudar en resultados verificables.

No se trata de reemplazar al Estado ni de asumir obligaciones que corresponden a las autoridades. Se trata de complementar capacidades y entender que los grandes desafíos requieren acción colectiva. Las empresas pueden aportar recursos, conocimiento y capacidad de ejecución. La academia puede contribuir con ciencia. Las organizaciones sociales conocen el territorio. Los ciudadanos también debemos encontrar mecanismos para participar, y no podemos dejar de lado que de nada sirve un fondo que no tiene dinero; TODOS debemos estar en condiciones de aportar recursos que se puedan invertirS

Pero para pedirle recursos a la sociedad hay que hacer las cosas bien. Cada peso debe estar respaldado por proyectos técnicamente estructurados, criterios transparentes de priorización, indicadores que permitan medir resultados y mecanismos de rendición de cuentas. La confianza no se solicita. Se construye demostrando que los recursos producen resultados.

Tenemos necesidades identificadas, conocimiento técnico, instituciones, empresas comprometidas y una sociedad cada vez más consciente de la importancia del agua. Lo que falta es construir el vehículo que permita poner esas capacidades a trabajar juntas.

La conversación sobre el agua en Santander ha madurado. Ya sabemos cuáles son muchos de nuestros problemas y hemos discutido suficientemente sobre quién debería resolverlos. Llegó el momento de preguntarnos cuánto estamos dispuestos a aportar para hacerlo.

Un Fondo de Agua para Santander puede ser el siguiente paso. Construirlo y financiarlo debe ser una responsabilidad de todos.

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