En mi entorno siempre encuentro una queja generalizada y es que Bucaramanga no tiene oferta cultural, que aquí no pasa nada, que toca irse a Bogotá o Medellín para ver algo distinto y a todos les respondo: ¿cuándo fue la última vez que asistió al Teatro Santander?
La cartelera del Teatro Santander es espectacular. Solo por mencionar algunos, este jueves 8 de octubre, a las 7:30 de la noche, Carolina Camacho, ganadora del premio nacional de canto Ciudad Lírica de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, se presenta en ese escenario. Una artista de talla continental, cantando en Bucaramanga, a diez minutos de la casa de la mayoría de quienes se quejan de que aquí no hay nada. Y eso es apenas uno de los eventos. En la misma cartelera están Legados a Sherlock Holmes, Duncan Danza Estudio, el Quinteto Astor Piazzolla y muchos otros que pasan semana tras semana con los esfuerzos que ello implica. Y esos esfuerzos, hay que decirlo, los bumangueses no siempre los merecemos porque sencillamente no vamos.
Ahora bien, quiero ser cuidadoso con algo antes de que se malinterprete. Esta no es una crítica a los gustos de nadie ni a ningún género musical. El vallenato es patrimonio cultural de la humanidad, declarado así por la UNESCO, y tiene todo el derecho de llenar escenarios. La música popular es legítima y tiene su lugar. A mí todos me gustan. No estoy diciendo que la gente debería preferir una cosa sobre otra, porque eso sería un absurdo. Lo que estoy diciendo es algo distinto y más incómodo, pero tiene que ver con que la misma persona que llena un estadio el fin de semana, el lunes dice que Bucaramanga no tiene cultura o escenarios culturales.
Ojalá se llene el evento de Carolina Camacho y así no se pierda la posibilidad de que esa artista vuelva, de que otros vengan, de que los organizadores sigan apostando por una ciudad que tiene que demostrar con su asistencia que se lo merece. Es un círculo vicioso que nosotros mismos construimos y luego lamentamos en voz alta.
Bucaramanga tiene oferta cultural. Tiene un teatro, tiene artistas, tiene programación seria y variada a lo largo del año. Lo que le falta no es cartelera, le falta público en muchos casos. Y ese problema, a diferencia de muchos otros que tiene esta ciudad, tiene solución inmediata y depende únicamente de cada uno de nosotros.











