
Publicado por: Redaccion Editorial
Las declaraciones del gobierno nacional y la propuesta de reforma tributaria sobre la industria minero energética ponen en riesgo la sostenibilidad macroeconómica del país, la seguridad energética, la viabilidad de las regiones productoras, el modelo de descentralización, la lucha contra la pobreza y el mismo proceso de transición energética. La ministra de Minas y Energía ha manifestado que no se adelantarán proyectos adicionales de exploración de hidrocarburos y el nuevo régimen tributario aumentaría la carga fiscal de este sector del 63% al 81%.
Hoy las reservas de petróleo y gas apenas llegan aproximadamente a 8 años, un horizonte insuficiente para garantizar una transformación productiva y una transición a energías renovables. Pero la situación se agrava dado que los nuevos tributos generarían una disminución progresiva de la producción que llegaría a 130.000 barriles de petróleo diarios en el 2026. Igualmente, según Ecopetrol, el 30% de los proyectos offshore de gas presentarían grandes retos financieros para ser ejecutados.
Los efectos no solo se ven reflejados en la disparada del dólar y de la deuda pública, sino también en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, comprometiendo las proyecciones de transferencias a la nación de los próximos 10 años. Asimismo, la reforma busca beneficiar al gobierno central en detrimento de las regiones. Se estima una reducción acumulada de 2 billones de las regalías en los próximos 4 años, lo que sería un fuerte retroceso de la descentralización en Colombia. Santander perdería 480.000 millones. ¿Cómo vamos a reemplazar estos recursos?
El impacto también incluye la refinación. Ecopetrol estima que se afectaría el suministro a las refinerías en 30.000 barriles diarios. El 70% del valor del PIB de Barrancabermeja lo aporta la industria de los hidrocarburos y genera 22.000 empleos de alta calidad en Santander, beneficiando a 100.000 personas. Esta semana el presidente Petro señaló que Barrancabermeja debe pasar “de ser capital del petróleo a corazón del agua”. ¿Debemos quedar tranquilos con este anuncio mientras que Ecopetrol se desvaloriza en 20 billones de dólares?
Una menor producción implicaría importar petróleo y gas, lo que limita nuestra autosuficiencia energética y genera sobrecostos que se verán reflejados en los bolsillos de los colombianos. Para luchar contra la pobreza y promover las energías renovables, se requieren más y no menos recursos. Cada día que pasa se agota el tiempo para convertir, de manera sostenible, la riqueza del subsuelo en prosperidad en el suelo. Necesitamos una transición energética justa, incluyente e inteligente.











