jueves 13 de junio de 2019 - 12:00 AM

“Un proceso de paz vulnerado”

Son palabras del Sacerdote Francisco De Roux S.J., Presidente de la Comisión de la Verdad, referidas a la situación que estamos viviendo en el proceso de construcción de paz con las Farc. Expresión coincidente con la de varios periodistas en medios de comunicación, entre ellos Roberto Pombo, Director de El Tiempo, Yolanda Ruiz, Directora de R.C.N. Radio, cuando se preguntan “Para dónde va el país?”

Ahora bien, en artículo reciente recordaba cómo, extractado de mi obra “Violentos somos”: “...irrumpe la droga, con ella el narcotráfico y los carteles de la droga: Medellín, Cali; hoy reemplazados por los narcofaracos, naroelenos, narcoparacos y diversas y cambiantes denominaciones más. Esta interminable secuencia de violencias ha generado una cultura de violencia que se expresa en la violencia consuetudinaria de cualquier barrio o vereda y en el mismo entorno familiar.”

Por otra parte, retrocediendo más de un siglo, se lee, escrito por Rafael Uribe uribe: “No hemos agotado nuestra obra ni nuestro destino; al contrario, puede decirse que nuestra tarea apenas comienza... El liberalismo es hoy el único partido capaz de instituir en Colombia un órgano a la vez impulsor y moderador... Venimos con la antigua fuerza de propulsión pero sin el fogoso aturdimiento que nos caracterizaba. Nuestra actitud es conciliadora... Partido igualmente celoso de progreso y del respeto de sus tradiciones, no entiende jamás conservar sin renovar, ni innovar sin conservar, ni transigir con el mal sólo porque sea antiguo.”

Como “conclusión” y presentando excusas a mis lectores por dejarme llevar por la confusión, la misma que “condujo” a la Corte Constitucional a proferir el fallo sobre las drogas, transcribo lo escrito por Néstor Osuna, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia: “La recientísima sentencia de la Corte Constitucional que declaró inconstitucional la prohibición general del alcohol y sustancias psicoactivas en los espacios públicos trajo a mi memoria que justo hace veinticinco años el país estaba en un debate semejante. En mayo de 1994 en efecto la Corte Constitucional había declarado inconstitucional la penalización del consumo y porte de dosis personal de drogas y se había armado la de Troya.”

Ante la situación que estamos viviendo, termino con lo que se está expresando popularmente, solo queda por declarar que, en Bogotá, el Bronx no es un antro sino el santuario del libre desarrollo de la personalidad.

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