lunes 06 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

“En mi gobierno los corruptos irán a la cárcel”: Gustavo Petro

El precandidato del Pacto Histórico estuvo en Bucaramanga y habló con Vanguardia sobre sus propuestas y proyecto político, en el marco de su gira por las principales ciudades del país.

Gustavo Petro también hace parte de la amplia baraja de precandidatos presidenciales que intentarán llegar a la Casa de Nariño en 2022.

Petro hace parte del Pacto Histórico, una colectividad de izquierda en la cual participan senadores como Armando Benedetti, Roy Barreras, Gustavo Bolívar y la representante a la Cámara María José Pizarro entre otros.

En 2018, el precandidato de la Colombia Humana intentó llegar a la Presidencia de la República pasando a segunda vuelta, pero no fue capaz de derrotar electoralmente al mandatario Iván Duque.

Actualmente Gustavo Petro hace gira por las principales ciudades del país, dando a conocer su proyecto político y dialogando con los diferentes gremios.

Durante su visita a Bucaramanga, habló con Vanguardia de sus propuestas y de las problemáticas más grandes del departamento de Santander.

Preguntas y respuestas
¿Cuál es ese primer análisis que puede hacer de Santander?
Yo tengo una relación personal con Bucaramanga. Yo también viví en Girón. He visto su trasegar político. Cuando fui alcalde de Bogotá analizamos sus estadísticas en términos de pobreza y siempre las de Bucaramanga eran menores que las de la capital y las dos ciudades eran con mejores resultados en lucha contra la pobreza.
La industria económica de Bucaramanga es democratizada, es el garaje de la casa que se vuelve taller. Ahora que he recorrido algunas calles de la ciudad, a diferencia de lo que yo veía, hay deterioro y se debe al crecimiento de la población, que antes de físico es social. He podido encontrar dos problemas. La industria del calzado se ha ido y el otro es la migración venezolana que permite en Cúcuta su utilización casi que en forma de trabajo esclavo y ha hecho que capitales antioqueños y santandereanos se vayan a perseguir esas ganancias derivadas de muy bajos salarios.
¿Qué soluciones plantea para esos problemas?
La primera tarea que nosotros nos proponemos es defender ramas productivas con alta intensidad de trabajo de tal manera que al crecer en corto plazo generen millones de trabajo para enfrentar la crisis. Esas ramas son cuatro. Producción de alimentos, agroindustria, las confecciones y textiles y el cuero y sus confecciones. De entrada esto garantizaría una transformación del campo en Santander y en la ciudad. Esa es una solución importante para el departamento.
¿Cuál es su propuesta para Santander si suspende la exploración del petróleo?
En el primer día de mi gobierno no va a haber más contratos de exploración. Eso significa que las actuales reservas petroleras, ya legitimadas, más las que salgan de 140 contratos de exploración vigentes, son las que nos permiten en el tiempo una transición hacia una energía descarbonizada que implica tres grandes objetivos: el cambio en la matriz energética, pasando al 100% de energías limpias, es la más fácil de los objetivos; el cambio de la matriz de movilización que es más compleja, en Bucaramanga tendríamos que ver cómo se transforman esos sistemas de transporte basados en el bus; descarbonizar la producción agraria industrial, separarla del petróleo, produce una disminución de la demanda interna de petróleo. No es un impacto en puestos de trabajo porque la agricultura produce millones de puestos de trabajo, la manufactura industrial. Barrancabermeja es como un sinónimo histórico de Ecopetrol y la idea no es que la empresa se acabe, sino que se transforme en generación de energías limpias.
En cuanto a la explotación del Páramo de Santurbán, ¿cuál es su opinión?
Si nuestro énfasis es la agricultura, el agua es fundamental. Si nuestra prioridad es pasar de una industria extractivista hacia una productiva, la agricultura es fundamental. Como alcalde de Bogotá puse el tema del derecho al agua potable, incluso con un mecanismo concreto que beneficio a tres millones de personas. El tema de Santurbán no tiene duda. Si soy presidente, ni un gramo de oro sale de ese páramo explotado por los árabes.
¿Y sobre el fracking?
Es un no rotundo. Y he presentado varias veces el proyecto que el Gobierno sabotea. El fracking es mantener una economía petrolera moribunda, sacando los ‘cunchos’ de cada pozo, pero usando la principal riqueza que es el agua. Cuando eso se mide en dólares, de pronto le resulta, pero cuando se mide en puestos de trabajo y en el balance energético es absolutamente negativo. El fracking no va en mi gobierno.
¿Cuál sería esa propuesta para pasar de la informalidad a la formalidad?
Esa no es mi preocupación. Creo que esa idea de ver en la informalidad un enemigo, es simplemente una idea leguleya. Lo que define que algo sea formal o informal es una ley que determina si se pagó o no cotizaciones a la seguridad social. Eso no tiene que ver con la economía. Los derechos fundamentales se financian si hay producción riqueza. Lo que hay que hacer es potenciar esa economía popular y eso implica democratizar las tres condiciones que permiten producir: en dónde producir, saber producir y con qué producir.
¿Qué opinión tiene sobre la familia Aguilar, acá en Santander?
Es la heredada del Movimiento Ciudadano, que a su vez es la heredada del paramilitarismo que yo denuncié a riesgo en el Congreso de la República. En mi gobierno los corruptos van a la cárcel.
¿Cuál es mayor compromiso con Santander?
Habrá sedes universitarias para toda la juventud. El agua será para producir.
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Suscríbete
Image
Arley Sánchez

Comunicador social y periodista egresado de la Universidad de Investigación y Desarrollo, UDI.

Realizó sus prácticas universitarias en la Unidad Investigativa de Vanguardia, apoyando temas de periodismo de datos y chequeo de noticias falsas.

Actualmente se desempeña como redactor de la página Política.

@arleysanchezp

dsanchez@vanguardia.com

Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad