En Oiba, Armando Camacho Pérez, cafetero y miembro del comité municipal, calcula que la producción por hectárea podría caer este año de un promedio de 12 a 14 cargas por hectárea a entre 8 y 10 cargas de 125 kilos cada una.

Publicado por: Jorge Rios
La cosecha cafetera avanza en las provincias Guanentá y Comunera y, con ella, también las cuentas de los productores. El precio de la carga, la reducción en la producción y los efectos del fenómeno de El Niño sobre la calidad del grano están poniendo un freno a las expectativas de los cafeteros, que ya saben que esta no será una cosecha de grandes dividendos.
En Oiba, Armando Camacho Pérez, cafetero y miembro del comité municipal, calcula que la producción por hectárea podría caer este año de un promedio de 12 a 14 cargas por hectárea a entre 8 y 10 cargas de 125 kilos cada una.
La explicación está, en buena parte, en el comportamiento del clima. Las lluvias registradas entre diciembre y enero afectaron la floración y ahora el efecto se refleja en una menor cantidad de frutos durante la recolección.
“Esto hizo que la planta fuera escasa en floración. Entonces, para el momento de la cosecha va a estar reducida un poco más que el año pasado”, explicó Camacho.

Menos café y menor calidad
El impacto no se limita a la cantidad. En las zonas más secas, como algunos sectores de Aratoca, los cafetales han sentido con mayor fuerza la falta de agua. La exposición directa al sol está afectando los frutos y, según los productores, algunos granos terminan con menor calidad.
Jesús Abreo, cafetero de Pinchote con 24 años de experiencia, también reporta una reducción en sus rendimientos. Mientras el año pasado podía obtener entre 15 y 20 cargas por hectárea, para esta cosecha calcula entre 10 y 15 cargas de 125 kilos cada una.
El cafetero explicó que en los cultivos con poco sombrío el grano está sufriendo por las altas temperaturas. “Se está quemando el grano. Entonces ya no sale de primera calidad, sino de segunda”, señaló.
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A esto se suma el aumento de la broca, una plaga que también está afectando los cultivos. Leonicio Daza, productor de Páramo, asegura que la falta de agua favoreció la aparición del insecto y que parte del grano está saliendo pequeño, lo que termina afectando el factor de rendimiento y, por esa vía, el precio que recibe el productor.

El precio vuelve a ser una preocupación
A la menor producción y calidad se suma un valor de compra que está lejos de las expectativas de los cafeteros. Actualmente, según los productores consultados, la carga se está pagando alrededor de $2,1 a $2,3 millones, mientras el año pasado alcanzaba valores promedio de $3 millones.
Para Camacho, por debajo de $2 millones la actividad deja de ser viable. “La idea es que nuestro café en carga no se baje de $2 millones para que nos deje un margen, aunque pequeño, de utilidad”, afirmó.
Daza señala que actualmente en algunas zonas están recibiendo entre $2,1 y $2,2 millones, valores que apenas permiten cubrir los costos. El problema se agrava por el aumento de los precios de los fertilizantes y de la mano de obra.
“Nos están pagando $2,2 millones o $2,1 millones. Hasta eso apenas se sacan los costos, pero no nos está quedando”, afirmó.
Esperan que el mercado les dé una mano
Desde el Comité de Cafeteros de Santander reconocen que las expectativas están puestas en el comportamiento del mercado internacional. Néstor Serrano Capacho, director ejecutivo del organismo, señaló que los productores esperan que el precio pueda recuperarse y ubicarse, como mínimo, alrededor de los $2,2 millones por carga.
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Como referencia, se puede tomar, por ejemplo, que en la mañana de este 7 de octubre el precio de referencia interno del café estaba en $2.210.000 por carga de 125 kilos. La meta del departamento es llegar a las 500.000 cargas en el departamento, que en ventas representarían cerca de $1,2 billones.
Hay que tener en cuenta que el 70 % de esa producción se concentra en las provincias de Vélez, Guanentá y Comunera, y estas dos últimas tienen a los principales municipios cafeteros del departamento en producción y hectáreas sembradas.
El dirigente explicó que factores como el comportamiento de la producción de Brasil y el dólar tendrán incidencia en el mercado durante los próximos meses.

Mientras tanto, los cafeteros siguen recolectando lo que dejó el clima y ajustando sus cuentas.
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Algunos tienen mejores resultados, especialmente quienes cuentan con cafetales nuevos, pero para buena parte de los productores de Guanentá y Comunera la conclusión ya está clara: esta cosecha servirá para sostener los cultivos, pero difícilmente dejará los dividendos que esperaban.















