Barrancabermeja
Domingo 08 de febrero de 2026 - 12:18 PM

Hipopótamo recorrió 200 kilómetros hasta llegar a Barrancabermeja

Primero fue un rumor que bajó por el río Magdalena, luego una silueta enorme entre el barro y, finalmente, un peligroso visitante en una finca campesina: un hipopótamo mantiene hoy en vilo a Barrancabermeja.

Primero fue un rumor que bajó por el río Magdalena, luego una silueta enorme entre el barro y, finalmente, un peligroso visitante en una finca campesina: un hipopótamo  mantiene en vilo a Barrancabermeja.
Primero fue un rumor que bajó por el río Magdalena, luego una silueta enorme entre el barro y, finalmente, un peligroso visitante en una finca campesina: un hipopótamo mantiene en vilo a Barrancabermeja.

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Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes

El río Magdalena siempre ha sido un camino. Por él ha llegado mercancía, violencia, petróleo, pobladores de otras regiones, historias que nadie pidió, pero que igual llegaron y se quedaron. Por eso, en diciembre del año pasado, cuando alguien dijo que había visto un hipopótamo en el área rural de Barrancabermeja, Santander, la noticia, aunque al principio se creyó que era un rumor, no sonó del todo imposible. Extraña y lejana sí. Pero imposible no.

El primer avistamiento se dio en la vereda Caño Rasquiña del corregimiento Ciénaga del Opón, una zona rural ubicada a casi una hora del casco urbano. Pescadores y pobladores aseguraron haber visto un enorme animal que caminaba lento a orilla del humedal. “Era muy grande y se veía agresivo”, relató Adela Uribe, edil del corregimiento Ciénaga del Opón.

Según explicó la líder, el avistamiento se repitió durante todo un fin de semana. “La gente lo vio el sábado y otros lo vieron el domingo. Todos estábamos muy asustados”.

Las recomendaciones son no acercarse, mantenerse a al menos 50 metros de distancia. “Es uno de los mamíferos más peligrosos del mundo”.

Por esos días nadie quiso acercarse; el miedo también impidió tomar fotos o videos. Bastó con verlo una vez para entender que en la Ciénaga del Opón, la más grande de Barrancabermeja, había un visitante nuevo.

Las autoridades ambientales recibieron el reporte y encendieron la alerta, aun sin tener registros fotográficos que evidenciaran la extraña presencia del animal. El secretario de Ambiente del Distrito, Leonardo Granados, dijo en ese momento que el hallazgo era grave. “Estamos hablando de una especie invasora, extremadamente agresiva. Es un animal que puede ocasionar ataques con pérdida de vidas humanas y de otras especies”.

Granados advirtió que no se trataba solamente del riesgo de que se registraran ataques, sino también del impacto ambiental. El tránsito de un hipopótamo altera el suelo, destruye la vegetación nativa y afecta las riberas y cuerpos de agua. “El exceso de carga orgánica fecal genera eutrofización en los humedales. Se llena el agua de nutrientes, crecen algas de manera descontrolada, se acaba el oxígeno y se degrada la calidad del agua. Eso ya ha pasado en otros municipios del Magdalena Medio”, señaló.

En ese momento, la presencia del hipopótamo solo produjo miedo entre los campesinos y finqueros… Ese miedo marcó el inicio de la ruta.

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El hipopótamo siguió su tránsito

Días después el hipopótamo no volvió a ser visto en Ciénaga del Opón. Lo que se presume es que el mismo ejemplar comenzó a internarse por los caños que conectan varios sectores rurales hasta llegar a la vereda Cuatro Bocas del corregimiento El Centro. Un territorio que para Barrancabermeja y el país no es un punto cualquiera en el mapa.

Allí, a poco más de kilómetros del casco urbano, está el campo petrolero La Cira–Infantas, el más antiguo del país, descubierto en 1918 por la Tropical Oil Company (La Troco) y que más tarde daría paso a la producción del crudo en esta región.

En esta zona, a mediados de enero, se daría la segunda parada del animal, el cual llegó a la finca Los Pinos. Era de noche y fueron los perros los primeros que advirtieron su presencia. Ladraron sin parar y alertaron a Luis Alfredo Isachi Quintero, quien se encontraba en el predio. Sin saber qué ocurría, se asomó al patio.

¿Quién iba a imaginar que lo que vería sería un enorme hipopótamo dentro de su propia finca? Eso fue exactamente lo que pasó.

Un hipopótamo fue visto en una de las vías del corregimiento El Centro de Barrancabermeja.
Suministrada/Vanguardia
Un hipopótamo fue visto en una de las vías del corregimiento El Centro de Barrancabermeja. Suministrada/Vanguardia

“Lo vimos ahí. Se demoró un rato. Estaba un poco furioso porque los perros lo tenían acorralado. Después se fue y se metió a un lago que queda en la parte de arriba de la casa”, relató Isachi Quintero, quien tuvo al animal a pocos metros.

El hipopótamo, que podría tener más de una tonelada de peso, había roto la cerca y caminaba por la finca. Se movía como si ese lugar le perteneciera. En medio del miedo, nadie intentó ahuyentarlo.

Esta vez empezaron a verlo varias personas; algunos alcanzaron a grabarlo y a tomar fotografías. “El animal subió hasta una poza que hay cerca de la finca; yo bajé con una linterna, lo vi en el lago, solo se veían las orejas, duró un rato ahí y luego se sumergió”, contó Luisa Fernanda Arcilla, habitante de la vereda Cuatro Bocas.

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Las imágenes empezaron a circular y las autoridades confirmaron que el hipopótamo había llegado a Barrancabermeja y representaba un riesgo enorme para comunidades campesinas.

“Uno aquí anda a caballo, pendiente del ganado, no esperando encontrarse con un hipopótamo. El riesgo es real porque es un animal territorial. Uno puede toparlo de frente y que lo ataque. Eso me preocupa, por eso pedimos ayuda a las autoridades”, dijo Carlos Guerrero, propietario de una finca de la zona.

En el barro quedaron las huellas. Según el relato de las comunidades, no se trata de un solo animal, pues los rastros muestran varias pisadas, unas más grandes que otras. “Hay una huella más pequeña que la otra. Podría ser una hembra parida o podrían ser más animales”, explicó Guerrero.

Según el secretario de Ambiente, el hipopótamo visto en Cuatro Bocas podría ser el mismo avistado semanas antes en el corregimiento Ciénaga del Opón. “Es un comportamiento exploratorio de la especie. Ya no se le ve en Opón y ahora aparece en esta finca. Se trata de un hipopótamo adulto, con un peso estimado superior a una tonelada. Eso representa un riesgo potencial para la población”, señaló Granados.

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Bogotá, 25 de marzo de 2022. Gobierno declara a los Hipopótamos como especie invasora. (Foto Cortesía del Instituto Humboldt-Felipe Villegas)
Bogotá, 25 de marzo de 2022. Gobierno declara a los Hipopótamos como especie invasora. (Foto Cortesía del Instituto Humboldt-Felipe Villegas)

La pregunta que se hacen los pobladores es: ¿cómo llegó el animal a Barrancabermeja? La explicación parece simple: bajó por el río Magdalena, recorriendo más de 200 kilómetros desde la hacienda Nápoles, ubicada en el corregimiento Doradal, en el municipio de Puerto Triunfo, en Antioquia.

Los últimos avistamientos

Los próximos avistamientos confirmaron que Barrancabermeja no es un punto de paso para la especie. Días después, el animal fue visto en la vereda Tierradentro del corregimiento El Centro, caminando por una vía rural, muy cerca de una escuela. “Iba por la vía, despacio, tomando rumbo hacia el Museo del Petróleo. Estamos preocupados porque hay viviendas y niños”, relató un habitante del sector.

La cercanía al casco urbano ha encendido desde entonces todas las alarmas. “Este último avistamiento se dio a escasos 15 minutos de la ciudad. Es un área que no tiene humedales ni barreras naturales. En mi concepto, de acuerdo con el plan de acción del Ministerio de Ambiente, ya se requiere una intervención más fuerte”, dijo el secretario de Ambiente.

Sin embargo, el funcionario también reconoció que el Distrito no tiene la competencia para tomar decisiones definitivas y hacer control de la especie. “La orden de qué hacer con la especie no la doy yo. La aplicación del protocolo le corresponde a la autoridad ambiental. Nosotros hacemos un trámite preventivo”.

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Entre tanto, la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) realizó visitas de verificación en las veredas del corregimiento El Centro y confirmó la existencia de las huellas.

“Este hipopótamo llegó y empezó a transformar el ecosistema. Come entre 40 y 50 kilos de vegetación al día y deposita sus excrementos en el agua, lo que fertiliza las ciénagas, reduce el oxígeno y provoca malos olores y muerte de fauna”, expresó Frank Carlos Vargas, biólogo de la CAS.

Las recomendaciones son no acercarse, mantenerse a al menos 50 metros de distancia. “Es uno de los mamíferos más peligrosos del mundo. Si se siente invadido, puede atacar”, advirtió el funcionario.

Hoy en el corregimiento El Centro las conversaciones dejaron de girar únicamente alrededor del petróleo. En las últimas semanas, el tema recurrente es otro: por dónde apareció el animal, quién lo vio, hacia dónde siguió. El pasado fin de semana, incluso, habitantes aseguraron haberlo visto cerca de la escuela Blanca Durán de Padilla, en inmediaciones de la estación de Policía y sobre vías principales. Cada relato lo ubica un poco más cerca del casco urbano.

El hipopótamo (o los hipopótamos, porque no se descarta que sean varios) no ha atacado. Sin embargo, su presencia ya encendió las alertas y ha generado reflexiones sobre la forma en que se debe proceder en estos casos y sobre la preparación de las instituciones para abordar el problema.

Mientras tanto, la especie sigue moviéndose. Hoy es una vereda, mañana un colegio, después una calle cualquiera. En medio de esa incertidumbre, la gente informa sobre sus movimientos, pide a los vecinos que se cuiden y reza para que no haya un encuentro fatal… para que la presencia del animal no termine convirtiéndose en tragedia.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes

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