Ricardo Saza Muñoz, presidente del comité ciudadano contra el proyecto, aseguró que la primera reunión permitió recoger las preocupaciones de los habitantes y comenzar a definir acciones. “El resultado fue un no rotundo”, afirmó.

Publicado por: Jorge Rios
La comunidad rural de Pinchote decidió organizarse para intentar frenar el paso por sus predios de la infraestructura asociada a la nueva subestación eléctrica Trinitaria, un proyecto que también ha generado resistencia entre habitantes de las zonas rurales de El Socorro.
El primer encuentro realizado en el municipio terminó con la conformación de un comité ciudadano contra el proyecto y la decisión de llevar la discusión a la Alcaldía, el Concejo y la Personería de Pinchote. Los habitantes también plantean realizar un foro en los próximos días para ampliar la participación de las comunidades que podrían resultar afectadas.
La subestación Trinitaria fue adjudicada por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) en 2025 y contempla una infraestructura de 230 kilovoltios y líneas de transmisión asociadas. Según la entidad, permitirá mejorar la estabilidad del servicio, atender el crecimiento de la demanda y facilitar la conexión de nuevos proyectos de generación.
Para los habitantes de Pinchote, sin embargo, el proyecto tiene otra lectura.
“Una zona de sacrificio para la transición energética”
Julián Sánchez Ríos, líder ambientalista y representante del Colectivo Popular Guane, aseguró que existe preocupación por el modelo de desarrollo energético que se estaría consolidando en el sur de Santander.
“Nosotros creemos que eso responde al sur de Santander como una zona de sacrificio para la transición energética”, afirmó.

Según Sánchez, la infraestructura estaría relacionada con el crecimiento de proyectos de generación eléctrica en la región y con la necesidad de contar con redes capaces de transportar esa energía que esperan producir con más de 30 Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) que están pensadas en las provincias del sur de Santander.
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La línea proyectada atravesaría terrenos de Pinchote, Valle de San José, Páramo y El Socorro. El dirigente señaló que una de las principales preocupaciones está relacionada con las servidumbres que tendrían que establecerse sobre predios rurales.
Explicó que los propietarios podrían perder la posibilidad de construir o cultivar en las franjas intervenidas y cuestionó que estas restricciones puedan imponerse mediante servidumbres.
“En esos 66 metros cuadrados no pueden cultivar, no pueden tener casas”, sostuvo Sánchez, quien también habló de posibles afectaciones sobre la vida de las comunidades y el entorno natural.
El representante comunitario cuestionó además la forma en que se han desarrollado algunas socializaciones. Según dijo, habitantes han denunciado ingresos a predios sin autorización y consideran que estos espacios funcionan más como un procedimiento para cumplir con un protocolo que como escenarios reales de concertación.
“Todos estamos en una sola voz”
Ricardo Saza Muñoz, presidente del comité ciudadano contra el proyecto, aseguró que la primera reunión permitió recoger las preocupaciones de los habitantes y comenzar a definir acciones. “El resultado fue un no rotundo”, afirmó.
Según Saza, las comunidades de las veredas Rehoya, Piedra del Sol, Bosque, Las Vueltas, Garcés y Hortensias ya han conocido parte de la propuesta y existe una posición común de rechazo.
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El comité pretende ahora ampliar la discusión y articularse con las autoridades municipales, de quienes recibieron apoyo durante el encuentro, tanto de la Alcaldía como de los concejales presentes, además del apoyo de la Personería Municipal. Una de las primeras propuestas es realizar un foro en aproximadamente 15 días, con una participación mayor a la registrada en la primera reunión.
Para los habitantes existe además un antecedente que alimenta su capacidad de lucha y es que fue justamente la unión de la comunidad la que evitó que en 2016 se aprobara el proyecto de la PCH Piedra del Sol, cuya licencia ambiental finalmente no fue otorgada.
Saza sostuvo que no están convencidos de los argumentos oficiales según los cuales la infraestructura no generará afectaciones. “Nos dicen que no afecta en nada, no les creemos”, manifestó, destacando que esa energía ni siquiera sería para el territorio, porque al final se trata de líneas que van para otro lado, cuyo objetivo es vender energía a cualquier lugar.
Un proyecto que la UPME presenta como estratégico
La UPME sostuvo en un comunicado de septiembre de 2015 que la subestación Trinitaria permitirá reducir restricciones del sistema eléctrico de Santander, mejorar la confiabilidad del servicio y habilitar capacidad para nuevos proyectos de generación tanto en el Sistema de Transmisión Nacional como en el Regional.
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La entidad espera que la infraestructura entre en operación el 31 de marzo de 2028. El proyecto fue adjudicado a Pel Panamá Estate S.A., después de que siete empresas participaran en el proceso. Además de la subestación de 230 kilovoltios, contempla las líneas de transmisión necesarias para conectarla al sistema.
La UPME también asegura que la obra fortalecerá el suministro para municipios como Cabrera, Oiba y San Gil y permitirá atender el crecimiento de la demanda.
Los argumentos oficiales hasta ahora no han convencido a los socorranos ni pinchotanos, por lo que las comunidades se niegan a que las grandes torres de energía y las líneas de alta tensión invadan sus cultivos y sus vidas.















