El beneficio tradicional del café genera pulpa y mucílago que, sin un manejo adecuado, pueden contaminar fuentes hídricas y deteriorar el suelo, fenómenos que son denunciados cada año durante la cosecha cafetera en la región.

Publicado por: Jorge Rios
Veinte pequeños caficultores de la provincia de Guanentá ya cuentan con sistemas para convertir en abono orgánico los residuos que deja el beneficio del café. La Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) instaló las procesadoras en Valle de San José, Páramo, Ocamonte, Charalá y Encino, con cuatro productores beneficiados por municipio.
El beneficio tradicional genera pulpa y mucílago que, sin un manejo adecuado, pueden contaminar fuentes hídricas y deteriorar el suelo. Estos problemas se denuncian cada año durante la cosecha cafetera en la región.
De acuerdo con el comunicado, la tecnología recircula los líquidos y los mezcla con material orgánico, como aserrín, en espacios de hasta 30 metros cuadrados. En cerca de 30 días, produce abono listo para volver al cultivo, evita vertimientos y reduce los olores generados por la descomposición al aire libre.
El diseño técnico contó con el respaldo de Cenicafé y la Federación Nacional de Cafeteros, y adaptó modelos como el aplicado anteriormente en El Socorro.
El proyecto se financia con aportes de la CAS, las alcaldías y contrapartidas en especie de las comunidades. En esta primera fase, se priorizó a productores con una capacidad de hasta 40 cargas de café al año, indica la información oficial.
La CAS proyecta ampliar progresivamente estas tecnologías a otros municipios, sujeto a la gestión de recursos y alianzas. Mientras tanto, mantiene abiertos sus canales de orientación técnica, junto con el Comité de Cafeteros, para los productores interesados en adoptar prácticas sostenibles.












