La cooperación entre Santander y Países Bajos alrededor de la quebrada Curití podría extenderse hasta 2030, mientras el monitoreo participativo revela avances en el conocimiento de la calidad del agua, pero también mantiene sobre la mesa problemas de contaminación, tratamiento de aguas residuales y coordinación institucional.

Publicado por: Jorge Rios
La cooperación entre la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS, y las autoridades holandesas del agua busca dar continuidad hasta 2030 al trabajo de monitoreo, gobernanza y protección de la cuenca de la quebrada Curití.
Después de varios años de actividades en el territorio, el monitoreo participativo ha permitido ampliar el conocimiento sobre la calidad del agua. Sin embargo, persisten dificultades relacionadas con el tratamiento de las aguas residuales, la articulación entre instituciones y, especialmente, la contaminación que recibe la fuente hídrica.
Una nueva visita de profesionales holandeses a la región permitió evaluar los avances de InspirAgua y revisar las posibilidades de continuidad de la cooperación. Durante la jornada también fueron entregados insumos al Colegio Eduardo Camacho Gamba, una de las instituciones educativas que participa en las actividades de monitoreo de la quebrada.
InspirAgua hace parte de la cooperación que Colombia mantiene con autoridades del agua de Países Bajos desde 2019. En Santander, el programa ha desarrollado diferentes etapas de trabajo con instituciones públicas, comunidades y establecimientos educativos, mientras que actualmente se analiza la continuidad de las acciones dentro de la planificación prevista hasta 2030.
Louisa Remesal, vinculada al desarrollo de InspirAgua en Santander, explicó que existe interés en mantener y ampliar la cooperación. Según señaló, una nueva etapa permitiría fortalecer el intercambio de experiencias entre los cinco nodos colombianos que participan en la iniciativa y aprovechar los aprendizajes obtenidos en monitoreo, participación comunitaria y gestión del agua.
Diez puntos para conocer mejor el agua
Uno de los principales avances en la cuenca de la quebrada Curití ha sido la ampliación del seguimiento a la calidad del agua. Según explicó Remesal, mientras la CAS realiza su propio monitoreo oficial, el esquema participativo de InspirAgua ha permitido establecer cerca de diez puntos de seguimiento distribuidos a lo largo de la fuente hídrica, con mediciones periódicas en las que participan estudiantes, habitantes y otros actores del territorio.

Este esquema ha permitido aumentar la frecuencia con la que se observa el comportamiento de la quebrada y generar información complementaria a los monitoreos institucionales. Los datos obtenidos también buscan fortalecer el conocimiento de la comunidad sobre las condiciones ambientales de la fuente.
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La información recopilada se organiza para facilitar su consulta y puede alimentar herramientas como el Sistema de Información del Agua de Santander, SIAS. De esta manera, el trabajo no se limita a la toma de muestras, sino que pretende convertir los datos obtenidos en insumos útiles para reconocer problemas ambientales y orientar decisiones.
Aunque todavía están pendientes las conclusiones definitivas de algunos de los análisis realizados durante el proceso, Remesal explicó que las observaciones preliminares muestran diferencias entre distintos sectores de la microcuenca, asociadas, entre otros factores, con actividades agrícolas, zonas urbanizadas y vertimientos.
De acuerdo con la experta, la quebrada puede recuperar parcialmente algunas de sus condiciones a medida que el agua avanza por el cauce. Sin embargo, esa capacidad natural de recuperación tiene límites y puede disminuir durante las temporadas secas, cuando se reduce el caudal y aumenta la concentración de determinados contaminantes.
La situación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, PTAR, también aparece entre los asuntos pendientes. Remesal señaló que, durante las evaluaciones realizadas en el marco de InspirAgua, no se evidenció una mejora significativa en la calidad del agua entre algunos puntos de medición establecidos antes y después del área asociada a esta infraestructura.
La afirmación se relaciona con las condiciones observadas durante los ejercicios de monitoreo desarrollados por el programa. No obstante, la situación actual de la planta requiere ser contrastada con las autoridades municipales y los responsables de su operación, teniendo en cuenta que durante 2026 se han adelantado actuaciones relacionadas con su puesta en funcionamiento y operación.
En cualquier caso, el monitoreo permite documentar cambios y posibles fuentes de contaminación, pero no reemplaza las inversiones, obras ni decisiones administrativas necesarias para reducir los vertimientos que llegan a la quebrada.
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El reto de la articulación
Otro de los asuntos identificados durante el proceso es la necesidad de mejorar la articulación entre los diferentes instrumentos de planificación territorial y ambiental que inciden sobre la cuenca. InspirAgua ha trabajado precisamente en el intercambio de información entre autoridades y comunidades para reducir posibles inconsistencias entre las decisiones que se toman sobre un mismo territorio.

Remesal explicó que una de las preocupaciones aparece cuando diferentes entidades manejan criterios distintos sobre los usos permitidos en determinadas zonas. Esa falta de articulación puede terminar generando presiones sobre áreas que requieren medidas especiales de protección por su cercanía con fuentes hídricas.
Por esta razón, uno de los componentes del programa ha sido fortalecer el diálogo entre instituciones y facilitar el intercambio de información ambiental. El diagnóstico desarrollado durante estos años muestra que producir datos no es suficiente si esa información no llega oportunamente a las entidades y comunidades que deben utilizarla para tomar decisiones.
Una eventual nueva etapa de la cooperación buscaría fortalecer esa coordinación mediante el intercambio de experiencias entre los cinco nodos colombianos de InspirAgua. Cada territorio podría aportar aprendizajes relacionados con monitoreo, participación ciudadana, planificación y gestión institucional, con la posibilidad de adaptar metodologías que hayan mostrado resultados positivos en otras regiones.
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La continuidad de las actividades hasta 2030 depende de los acuerdos que adopten las instituciones participantes dentro de la siguiente etapa de planificación del programa. Si se concreta, uno de los principales desafíos será convertir los aprendizajes obtenidos en resultados verificables: mayor coordinación entre las entidades, participación sostenida de las comunidades y acciones efectivas frente a las fuentes de contaminación.














