Jóvenes
Sábado 31 de octubre de 2026 - 12:13 PM

¿Por qué los jóvenes no están durmiendo bien? El 84,8 % duerme menos de siete horas por noche

El estrés, la ansiedad, las preocupaciones académicas y las pantallas pueden convertirse en obstáculos para el descanso durante la etapa universitaria. Expertos explican cómo mejorar los hábitos de sueño y disfrutar esta etapa sin descuidar el descanso.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

Entregas, parciales, preocupaciones económicas y un celular que sigue encendido cuando llega la hora de dormir. Para muchos jóvenes, terminar el día no significa necesariamente poder descansar. La mente sigue repasando pendientes, las notificaciones mantienen la atención activa y, cuando finalmente llega la mañana, el cuerpo puede sentirse como si no hubiera dormido lo suficiente.

Las cifras de una encuesta del Programa de Terapia Respiratoria de la Universidad Manuela Beltrán (UMB), que se realizó en Bogotá y Bucaramanga, ponen sobre la mesa esta problemática: el 84,8 % de los participantes duerme menos de siete horas por noche y de estos, el 82,1 % se despierta cansado o sin energía al menos algunas veces.

Los resultados permiten explorar los factores que dificultan el descanso y las medidas que pueden ayudar a mejorar los hábitos de sueño durante una etapa marcada por las exigencias académicas, las responsabilidades personales y los cambios en las rutinas.

La noche llega, pero las preocupaciones siguen despiertas

Dormir no siempre depende de acostarse temprano. Para algunas personas, el verdadero problema comienza cuando se apagan las luces y aparecen los pensamientos sobre lo que falta por hacer, las obligaciones del día siguiente o las dificultades personales.

En la encuesta, el 45,7 % identificó el estrés, la ansiedad o el exceso de pensamientos como un obstáculo para dormir. En segundo lugar aparecen las responsabilidades relacionadas con los estudios, la universidad o el trabajo, mencionadas por el 35,8 %.

Las preocupaciones económicas o las deudas ocupan el tercer lugar, con el 27,8 %, seguidas de los problemas familiares o personales, con el 26,5 %. El uso de dispositivos también hace parte del panorama: el 21,9 % señaló el celular, las redes sociales, la televisión u otras pantallas como una de las dificultades para conciliar el sueño.

En una etapa en la que se combinan clases, evaluaciones, trabajos, vida social y, en muchos casos, responsabilidades laborales, estos factores pueden coincidir y dificultar la desconexión al final del día. Sin embargo, los resultados no permiten establecer cuál de ellos predomina específicamente entre los universitarios.

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Cinco o seis horas para enfrentar todo el día

La cantidad de horas de sueño también enciende una alerta. El 42,4 % de los participantes afirmó dormir entre cinco y seis horas por noche, mientras que el 19,9 % duerme menos de cinco horas, y el restante, siete horas. En conjunto, el 84,8 % reportó dormir menos de siete horas.

La cifra resulta relevante si se tiene en cuenta que la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño y la Sociedad de Investigación del Sueño recomiendan que los adultos duerman al menos siete horas de manera regular para favorecer su salud.

Para Diego Gutiérrez, director del Programa de Terapia Respiratoria de la UMB, entre los hallazgos se encuentran las horas insuficientes de sueño, los microdespertares y la sensación de levantarse cansado. Estas situaciones hacen necesario prestar atención tanto a la duración como a la calidad del descanso.

El celular no es el único problema

Revisar mensajes antes de dormir, pasar de un video a otro o quedarse navegando en redes sociales puede prolongar el tiempo que una persona permanece despierta. Pero reducir las dificultades para dormir al uso del celular dejaría por fuera otros factores importantes.

En esta encuesta, el estrés, la ansiedad y el exceso de pensamientos fueron señalados por más del doble de participantes que el uso de pantallas: 45,7 % frente a 21,9 %. Por eso, además de revisar los hábitos digitales, es importante reconocer qué está manteniendo activa la mente durante la noche.

Las preocupaciones académicas, laborales, familiares o económicas pueden dificultar el descanso incluso cuando una persona deja el teléfono a un lado. “Para poder romper el círculo de estrés o ansiedad que no deja dormir, se pueden hacer actividades como leer antes de dormir. No se trata de leer en la cama ni en el cuarto, sino en otro espacio, como el estudio o la sala, y que sea una lectura agradable”, explica Gutiérrez.

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Las consecuencias de una noche de descanso insuficiente pueden extenderse hasta las actividades del día siguiente. En los resultados de la encuesta, el 56,3 % de los participantes manifestó que la concentración y la atención se afectan cuando duerme mal.

Además, el 52,3 % reportó cambios en el estado de ánimo y la paciencia, mientras que el 29,1 % señaló dificultades con la memoria. El rendimiento académico también aparece entre las áreas afectadas: el 24,5 % de los encuestados reportó repercusiones en sus estudios y el 17,9 % en el trabajo.

“La falta de sueño a nivel diario genera afectaciones a nivel cerebral. La persona se siente cansada, agotada, y esto hace que no rinda al ciento por ciento en el ámbito laboral o académico. Por eso es importante reconocer que el sueño es fundamental y que tener una buena higiene del sueño es prioritario”, señala el investigador.

¿Qué hacer para descansar mejor?

El director del Programa de Terapia Respiratoria de la UMB recomienda establecer rutinas que ayuden a preparar el cuerpo y la mente para dormir.

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Entre las medidas que pueden favorecer el descanso están:

  • Reducir las pantallas antes de acostarse: evitar que las redes sociales, los videos y las notificaciones prolonguen la jornada.
  • Crear una rutina de desconexión: reservar un espacio para una actividad relajante, como una lectura agradable.
  • Mantener horarios regulares: procurar acostarse y levantarse a horas similares.
  • Cuidar la alimentación: evitar comidas pesadas cerca de la hora de dormir.
  • Prestar atención al cansancio persistente: si las dificultades para dormir se mantienen o afectan la vida cotidiana, buscar orientación profesional.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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