Un grupo de cuatro niños, dos docentes y algunos padres de familia de San Gil presentaron los resultados de este trabajo en una muestra comercial que reunió 16 marcas de café de la provincia Guanentá, como parte de las actividades de inicio de las Ferias y Fiestas del municipio.

Publicado por: Jorge Rios
En la vereda Puente Tierra de San Gil nació este año la marca Letras y Café, un proyecto que comenzó como una iniciativa productiva para cultivar café, luego se transformó en una propuesta pedagógica y, finalmente, en 2026, se convirtió en una marca que espera llegar a los mercados de Santander y Colombia.
El café es cultivado, seleccionado, tostado y empacado por la comunidad educativa de la escuela Puente Tierra, integrada por estudiantes, docentes y padres de familia, con el apoyo de alumnos de secundaria del colegio San Juan Bosco, al que pertenece la institución.
Un grupo de cuatro niños, dos docentes y algunos padres de familia presentó los resultados de este trabajo en una muestra comercial que reunió 16 marcas de café de la provincia Guanentá, en el parque de San Gil, como parte de las actividades de inicio de las Ferias y Fiestas del municipio.
“Este proyecto nació hace 20 años como un proyecto productivo pedagógico de la Secretaría de Educación e inició solamente como un proyecto productivo. Posteriormente, por ahí en 2018, fue que iniciamos un proceso totalmente pedagógico y este año decidimos lanzar nuestra marca de café”, explicó Nohora Isabel Rodríguez López, docente de la escuela.

La maestra señaló que la marca busca generar recursos para la institución y, al mismo tiempo, enseñar a los estudiantes la importancia de transformar las materias primas y conocer las diferentes etapas de producción.
En este proceso participan todos. Los padres de familia, la mayoría cafeteros, realizan el beneficio del grano; los estudiantes de décimo y undécimo del colegio apoyan el cuidado del cultivo y la recolección, mientras que los más pequeños también cumplen un papel fundamental.
Carol Sofía Fonseca, de 11 años y estudiante de la escuela, destacó que el proyecto es una experiencia bonita en la que aprenden, mantienen viva la tradición cafetera y asumen tareas como seleccionar los granos buenos y separarlos de los que no cumplen con las condiciones necesarias.
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Los recursos recaudados se destinan a comprar elementos para la escuela, como computadores, apoyar la adquisición de uniformes y atender otras necesidades de la comunidad educativa.
Del cultivo a una marca propia de café: una tradición de generaciones
La muestra empresarial reunió emprendimientos de la provincia Guanentá que durante años se dedicaron a producir café y que hoy continúan cultivando el campo, pero también apuestan por comercializar el grano bajo sus propias marcas, con la participación de nuevas generaciones.

Daniela Quintero, por ejemplo, pertenece a la segunda generación de una familia productora de San Joaquín, donde crearon la marca Andes Pensilvania. Según contó, el proceso de empacar, registrar y comercializar el café comenzó hace siete años, después de que una amiga probara el producto de la finca y quedara encantada con su sabor.
Desde entonces, la familia inició un camino en el que adquirir conocimientos para asumir esta nueva etapa se convirtió en uno de los principales retos.
Jhon Monroy, representante de Café Loma Verde, una marca consolidada con 20 años en el mercado, señaló que aprender los fundamentos teóricos, aplicarlos y perfeccionar las técnicas permite reducir los riesgos y los costos de un emprendimiento de esta naturaleza.
“A mí todo esto me parece una oportunidad ideal para que aprovechemos el apoyo del Comité y la Federación de Cafeteros, que nos sigamos capacitando para que los sangileños y las familias campesinas del municipio entendamos que transformar el producto y hacerle acciones de mejora de calidad permite que podamos tener un mayor valor adquisitivo y una mayor ganancia”, expresó Ricardo Urrea, integrante de la segunda generación de una familia productora de San Gil, quien lanzó su marca La Herencia hace cinco años.
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Por su parte, Víctor Hugo Bueno, secretario de Desarrollo Económico de San Gil, destacó la importancia de respaldar esta transformación del sector cafetero. Según indicó, el municipio es el tercer productor de café de Santander, con 2.890 hectáreas sembradas y 1.230 familias cafeteras que, durante la cosecha de 2025, movilizaron $68.200 millones en la economía local.














