Aunque el colegio permite que los estudiantes lleven estos dispositivos con autorización de sus padres, durante la jornada de modo avión la restricción aplica para todos, incluso para quienes cuentan con ese permiso.

Publicado por: Jorge Rios
Una vez al mes, los estudiantes del Colegio Nacional San José de Guanentá, en San Gil, participan en una jornada en la que la consigna es dejar los celulares en casa para compartir juegos, música y actividades deportivas. La iniciativa, denominada ‘Guanentá modo avión’, busca fortalecer las relaciones entre los jóvenes y promover un uso responsable del celular.
Irving Herney Pinzón Tapias, rector encargado de la institución, explicó que la propuesta surgió junto con varios docentes, entre ellos la profesora Janeth Romero Alonso, ante las inquietudes sobre el papel que tienen los celulares dentro de los procesos educativos.
Aunque el colegio permite que los estudiantes lleven celulares con autorización de sus padres, durante las jornadas de ‘Guanentá modo avión’ la restricción rige para todos, incluso para quienes cuentan habitualmente con ese permiso.
Según el rector encargado, la intención de la iniciativa es generar espacios para que los estudiantes conversen, jueguen y compartan sin depender de las pantallas. Por esta razón, durante la jornada se organizan encuentros deportivos, actividades musicales y dinámicas recreativas tanto en la sede principal como en las sedes de primaria.
Pinzón reconoció que las primeras jornadas tuvieron algunas dificultades, pues varios estudiantes olvidaban la regla o mostraban resistencia a dejar el celular en casa. Sin embargo, aseguró que, con el paso de los meses, la participación y la aceptación de la iniciativa han mejorado.
La experiencia también involucra a docentes y directivos, quienes procuran dejar sus teléfonos a un lado durante las actividades para acompañar a los estudiantes en la dinámica propuesta.
De acuerdo con Pinzón, ‘Guanentá modo avión’ forma parte de las estrategias de formación integral que promueve el colegio y busca abrir espacios de convivencia en los que los estudiantes puedan relacionarse de manera directa, sin que el celular sea el centro de sus actividades.













