Región
Lunes 22 de diciembre de 2014 - 10:09 AM

El árbol de Navidad que se volvió emblema de Bucaramanga

En plena carrera 27 con calle 36 de Bucaramanga, se alza el árbol de Navidad más alto de la ciudad, que se convirtió en la foto obligada por esta época. Es la historia de como una tragedia se convirtió en un símbolo de alegría.

El árbol de Navidad que se volvió emblema de Bucaramanga (Foto: LAURA HERRERA / VANGUARDIA LIBERAL)
El árbol de Navidad que se volvió emblema de Bucaramanga (Foto: LAURA HERRERA / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: PAOLA PATIÑO

Desde el pasado 20 de noviembre, el ruido y los trancones que se forman en la intersección de la carrera 27 con calle 36 de Bucaramanga se hicieron menos estresantes para algunos, cuando el árbol de Navidad de 16 metros de altura que se levanta frente al edificio de Sura encendió sus 21 mil bombillos y le dio la bienvenida a la anhelada época decembrina.

“Es un símbolo de poder entregar alegría a las personas; de ofrecer un lugar para compartir en familia y ver la cara de los niños que disfrutan demasiado de la época”, expresa, Beatriz Rey Silva, administradora del Centro Empresarial Sura.

Y es que este elemento tan común en todos los hogares que celebran la Navidad es además un símbolo de fortaleza para quienes trabajan en el complejo empresarial, pues en el mismo lugar en donde se erige el árbol fue puesta una bomba en septiembre de 1994, que mató a un celador y dejó un un enorme cráter.

“Recién inaugurado el edificio nos pusieron una bomba, entonces por nada del mundo queríamos que nos recordaran como el edificio en el que pusieron un artefacto explosivo. Así es que buscamos un elemento por el cual la gente nos reconociera y lo hemos logrado”, dice Rey Silva, quien ha estado a cargo de este proceso desde hace 20 años.

Hasta hoy, según la administradora del lugar, se desconoce quién y por qué puso la bomba.

De la memoria de muchos bumangueses se ha borrado el momento de terror que estremeció a ese sector de la ciudad. Ahora recuerdan esa esquina estratégica por el flujo vehicular que allí converge y por este árbol, que le da la bienvenida a diciembre.

“Ahora la gente dice el edificio Suramericana, donde ponen el arbolito de Navidad. O cuando uno pide ‘lléveme a tal dirección’, ¿dónde es? En donde está el árbol”, cuenta muy entusiasmada Beatriz Rey.

Anécdotas

En 20 años son muchas las personas que se han tomado fotos junto al árbol, que han cantado las novenas y hasta han pedido que les hagan pequeñas réplicas de los adornos que cada Navidad lo decoran.

Beatriz Rey recuerda algunas anécdotas que se han dado alrededor de este símbolo de la Navidad. Una de ellas fue la que protagonizó una abuelita que diariamente pasaba y le cantaba al árbol. “Uno la veía y era la típica vestimenta de campesina santandereana. Tal vez murió, porque no volvió”.

En otra ocasión, por falta de recursos económicos no iban a realizar el montaje del árbol de Navidad, pues su costo es muy elevado. Este año, por ejemplo, año tuvo un valor de $18 millones 800 mil. “Entonces un señor que pasaba por el lugar me preguntó, -¿señora, usted no va a poner el árbol?- Le dije que no, porque no teníamos dinero y me propuso realizar una colecta por todo el edificio hasta conseguir los recursos, ya que para la Navidad llegaba su familia de Australia y les había prometido visitar el mejor árbol de Navidad que tiene la ciudad”.

Solo una vez Bucaramanga se quedó sin su adorno más grande de Navidad. Pero generalmente diferentes personas de empresas privadas patrocinan su realización. Este año el aporte económico estuvo a cargo de Promioriente, ya que según cuenta Rey, su dueño es un enamorado de esta época del año, que lleva a los niños de fundaciones y albergues de la ciudad a ver el árbol y además les obsequia shows especiales y algunos presentes.  “Es que ver la cara de los niños no tiene precio.Eso lo paga todo”.

Pese a que son muchas las historias y admiradores anónimos que tiene esta pieza gigante de la Navidad, hay uno que Beatriz reconoce como “su fan número uno”.
Santiago es hijo de una de las directivas del edificio Sura, por lo que desde que empieza el montaje del árbol está pendiente de cada detalle, y a medida que le agregan un adorno o piso al árbol, pega gritos a su madre para indicarle cómo avanza.

“Una vez lo invité a ver el taller en donde hacíamos el árbol y cuando entró vio la estrella que va en la punta del árbol: el niño se queda mirando a la mamá y empieza a gritar, ¡mamita, mamita, la estrella del árbol! Para él era tan maravilloso verla, porque siempre estaba tan alto y tenerla tan cerca era un sueño”.

Hoy Santiago cuenta con su propia estrella, una réplica exacta de la que va en su arbolito preferido.

¿Cómo se hace?

Realizar el árbol de 16 metros de altura requiere una planificación que inicia desde agosto. Es cuando Beatriz junto a su hermano Alberto Rey, quien diseña los adornos, decide qué va llevar este año y qué se va a quitar. Aunque algunos citadinos no se percatan de los cambios, ellos aseguran que siempre los tiene.

Este año los Rey se decidieron por decorar con 90 mariposas gigantes que antes de posarse en el árbol pasaron por diferentes pruebas, pues al estar expuestas todo el día al agua, sol y humo de los carros, deben tener no solo materiales resistentes al ambiente, sino que cumplan su máxima función, adornar y brillar.

Según cuenta la administradora del complejo empresarial, todo se realiza en el parqueadero del lugar. Alrededor de siete a nueve personas se contratan para que realicen cada adorno, este año mariposas, que están hechas de alambre, luces y un material especial para pintarlas con colores metalizados, para que tanto de día como de noche luzcan hermosas.

Al tiempo, otras personas van lavando las guirnaldas y adecuando cada elemento que compone al gigante navideño, al cual se le quiere hacer crecer tres metros más, lo que implicaría además ampliar su diámetro.

El montaje requiere de personas certificadas en alturas y que el árbol quede bien anclado al piso, para que ninguna brisa decembrina lo tumbe.
Todo el proceso de montaje dura aproximadamente 10 días

“Este año se comenzó a realizar el 10 de noviembre al 20 del mismo mes. Cada vez es más rápido. Antes nos demorábamos hasta 15 días”, relata Rey.
De igual manera, los 21 mil bombillos que iluminan al árbol de Navidad tienen una secuencia especial y, asegura Beatriz, son ahorradores.

Todo está listo. El árbol de Navidad del edificio Sura se prende, la ciudad se enciende con la alegría decembrina y tanto propios como extraños comienzan a llenar la esquina de la calle 36 de la ciudad hasta las 11 de la noche, hora en la que generalmente se apaga, aunque si la afluencia del público en el lugar es mucha, se deja encendido.

“Ojalá jamás se apague en los santandereanos el espíritu de la Navidad”, concluye Beatriz Rey, una apasionada por la ciudad, por su labor y, por supuesto, por su árbol.

El árbol de Navidad que se volvió emblema de Bucaramanga (Foto: LAURA HERRERA / VANGUARDIA LIBERAL)
El árbol de Navidad que se volvió emblema de Bucaramanga (Foto: LAURA HERRERA / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: PAOLA PATIÑO

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