Thiago Firmino acaba de enterarse de que los dos teleféricos de la empinada favela donde vive no funcionan. Sin pensarlo dos veces, corre a fotografiarlos con su teléfono y envía su reclamo a través de Twitter al gobernador de Río de Janeiro.

Publicado por: AFP
Guía turístico y disc-jockey en sus horas libres, Firmino, de 32 años, está siempre con el teléfono en la mano. Si hay un problema, reclama. Lo que le da tanta libertad, asegura, es el teléfono celular.
“Fue como una pequeña revolución que se fue dando poco a poco”, cuenta.
A través del celular -un “smartphone” de última generación-, Firmino difunde e intenta resolver los problemas de su comunidad. Desde un pozo en la calle hasta un apagón, nada le pasa desapercibido.
Y en los últimos días, con las masivas manifestaciones en todo Brasil contra el enorme gasto público para el Mundial de fútbol de 2014 y en demanda de mejores servicios, el celular se ha tornado indispensable.
“Intercambiamos SMS, enviamos mensajes por el whatsapp (aplicación de envío de mensajes en smart-phones) y nos coordinamos para las protestas. Voy siempre a las manifestaciones con mis dos teléfonos cargados” para poder sacar fotos y difundirlas en el instante por Twitter, dice.
Wi-fi en la favela
Dueño de dos aparatos con números de operadoras diferentes, el celular es también su principal herramienta de trabajo. “Con él puedo agendar visitas guiadas, comunicarme con los clientes”.
Doña Marta, la favela de Rio donde vive Firmino, está enclavada en la zona más turística de Rio, y fue la primera de varias en ser reconquistada de manos de los narcotraficantes por policías y militares en 2008.
También fue la primera en tener, desde 2011, cobertura internet wi-fi gratuita. El 14% de la población brasileña -27 millones de personas- tiene un “smartphone”, según un estudio de Our Mobile Planet, realizado por la empresa Ipsos Media CT. En Francia, a modo de comparación, son 25 millones.
Pero a pesar de que Doña Marta tiene wi-fi, la tecnología no siempre funciona bien, y por eso muchos habitantes suelen reunirse todas las noches en una plaza de la favela donde la señal es más fuerte.
“Todo el mundo viene a la plaza para entrar en Facebook”, explica Daiana Santos, de 21 años.
Fin de la marginalización
Hasta hace 15 años, las favelas no tenían teléfono fijo, porque las líneas no llegaban hasta los morros que jalonan Rio de Janeiro, además de ser demasiado caras, recuerda Sara Machado, de 52 años, habitante de la favela Chapéu Mangueira, situada a pasos de la playa Copacabana en Rio.
El celular ha logrado poner fin a la marginalización de las favelas, señala a la AFP Sivaldo Pereira, experto en cultura contemporánea de la Universidad federal de Alagoas.
“Quien no tiene celular queda preso en lo alto del morro, no expande los horizontes”, reflexiona Firmino.
Smartphone en cuotas
“La nueva clase consumidora quiere tener acceso a este tipo de tecnología, y el habitante de la favela ya tiene el crédito necesario para hacer estas compras”, explica Luis Anavitarte, vicepresidente de sondeos en mercados emergentes de la consultora en tecnología Gartner.
El potencial de consumo de tecnología de teléfonos celulares y “smartphones” en Brasil es proporcionalmente dos veces superior al de India, otro gigante emergente, señala.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), a fines de enero de este año había 262,2 millones de teléfonos celulares en funcionamiento en Brasil. “En 2013, los gastos de los brasileños con tecnología en general deben llegar a los 123.000 millones de dólares”, prevé.

















