Autoridades investigan un hecho que expuso años de abandono y riesgos en bienes públicos bajo proceso judicial.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Más de $22.000 millones invertidos, ocho años sin operar y ningún pasajero movilizado. Ese es el balance del Portal de Girón de Metrolínea, que en las últimas horas volvió a ser noticia por un incendio provocado ocurrido en la madrugada del sábado 22 de febrero, que dejó 15 buses alimentadores calcinados y otros seis con daños parciales en sus instalaciones. El fuego no interrumpió ningún servicio. Simplemente consumió lo que ya era, en la práctica, un cementerio.
Los buses destruidos no eran de Metrolínea. Lo aclaró con énfasis el propio gerente de la organización, Emiro José Castro Rueda: pertenecían a Metrocinco Plus S.A., la empresa privada que operó las rutas alimentadoras del Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM) hasta que su quiebra la llevó a un proceso de liquidación judicial bajo supervisión de la Superintendencia de Sociedades.
Cuando ardieron, los vehículos ya no eran activos de una empresa en funcionamiento sino piezas de un inventario en liquidación, a la espera de ser rematados por un juez. El fuego se adelantó.
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Una infraestructura construida para nadie
La construcción del Portal de Girón comenzó en 2016 con la promesa de movilizar cerca de 30.000 usuarios diarios. En diciembre de 2018 se firmó el acta de liquidación del contrato de obra. Pero desde entonces, no ha pasado mucho. Ni el primer pasajero.
Las autoridades detectaron que no había condiciones seguras para la salida de los buses hacia el Anillo Vial: faltaba una intersección semafórica, un carril de aceleración y señalización básica. Lo que debía ser una puerta de entrada al transporte masivo para los gironeses se convirtió en un problema de ingeniería sin resolver.
Mauricio Gómez Niño, veedor de la ciudad de Girón, comentó a Vanguardia que en su momento hubo un compromiso desde la alcaldía para realizar esas obras viales. Sin embargo, éstas nunca se realizaron y hoy esos retornos que debían ser intervenidos son lugares peligrosos para los peatones y los conductores.
Para enero de 2024, la Contraloría General de la República había cuantificado el detrimento patrimonial asociado al portal en $16.576 millones, resultado de presuntos sobrecostos en los contratos de obra e interventoría, fallas constructivas y, sobre todo, la incapacidad de poner en servicio lo que se había construido.
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Cuatro exalcaldes de Girón, John Abiud Ramírez, Carlos Román, Claudia Jaimes y Yulia Rodríguez, quedaron vinculados fiscalmente al caso. La Contraloría archivó los procesos contra exgerentes de Metrolínea y contratistas, pero mantuvo los cargos contra los mandatarios locales que, según el ente de control, no ejercieron la vigilancia ni la gestión que el proyecto exigía.
El colapso que la auditoría anunció en 2020
El declive de Metrocinco Plus no fue una sorpresa. La Auditoría Gubernamental N° 063 de 2020 de la Contraloría Municipal de Bucaramanga ya advertía que el SITM tenía un déficit estructural insalvable: los ingresos por recaudo de cada catorcena nunca alcanzaban para pagar a todos los actores del sistema.
A esa fecha, Metrolínea acumulaba deudas por sentencias judiciales que superan los $267.000 millones, con un nivel de endeudamiento del 94,65 %. El equipo auditor fue explícito: si la empresa no tomaba acciones prontas y efectivas, podría entrar en causal de disolución. La advertencia se materializó en noviembre de 2024, cuando la asamblea de accionistas aprobó iniciar el proceso de liquidación.
En ese contexto, los buses de Metrocinco Plus, operador privado que recibía pago por kilómetro recorrido y que dependía de un sistema incapaz de sostenerse, fueron quedando varados. Sin empresa que los reclamara, sin liquidación concluida, terminaron aparcados en el Portal de Girón: la infraestructura que tampoco funcionaba.
Julio Acelas, director del Observatorio Ciudadano de Santander, comentó que el fracaso de Girón se debe a la oposición de la clase política local, que no quería que el sistema de transporte público entrara al municipio.

Los únicos que sí “usaron” el portal
La hipótesis que investiga el CTI de la Fiscalía revela la dimensión más cruda del abandono. Según información preliminar, un grupo de habitantes en condición de calle se encontraba consumiendo algún tipo de sustancia alucinógena dentro de uno de los buses. Esta es la primera teoría en los hechos que aún son materia de investigación.
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En ocho años, el Portal de Girón no acogió a los 30.000 pasajeros diarios que se prometieron. Pero sí acogió, en el olvido y sin custodia efectiva, a personas que encontraron en los vehículos abandonados un refugio.
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Por fortuna, el grupo de buses afectados era el que estaba más alejado de la infraestructura del portal, por lo que las instalaciones no sufrieron daños. Lo que sí quedó destruido, definitivamente, esta vez por el fuego, fue cualquier posibilidad de que esos vehículos sirvieran para recuperar algo de lo adeudado a los acreedores de Metrocinco Plus en la liquidación judicial.
















