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Lunes 16 de marzo de 2026 - 03:09 PM

Santandereana ganó en México el Premio Mujer Tec

Ana María Pinilla, formada en la UIS y radicada en Monterrey, recibió el Premio Mujer Tec 2026 en la categoría Ciencias por una trayectoria que une investigación en nanomedicina, liderazgo femenino y acompañamiento estudiantil.

Ana María Pinilla recibió en México el Premio Mujer Tec 2026. Foto suministrada/VANGUARDIA
Ana María Pinilla recibió en México el Premio Mujer Tec 2026. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Área Metropolitana

La santandereana Ana María Pinilla recibió en México el Premio Mujer Tec 2026 en la categoría Ciencias, una distinción del Tecnológico de Monterrey que reconoce a mujeres de su comunidad universitaria por su liderazgo, trayectoria e impacto. Pinilla fue presentada por la institución como química y científica en nanomedicina, formada en la Universidad Industrial de Santander y doctora en Ciencia de Materiales en CIMAV Monterrey.

El reconocimiento no llega por una sola línea de trabajo. Llega, más bien, por una trayectoria que rompe una frontera todavía rígida para muchas mujeres en la academia: la que separa la ciencia “dura” del cuidado, la investigación del acompañamiento, el laboratorio de la formación humana. En Ana María Pinilla, el Tec premió justamente esa mezcla. La institución destaca su trabajo en nanosistemas selectivos para terapia génica contra cáncer de mama HER2 y, al mismo tiempo, su labor como mentora estudiantil en campus Monterrey, donde acompaña procesos de bienestar integral y propósito de vida.

Pinilla llegó a Monterrey en agosto de 2018 para cursar su doctorado con un propósito claro: investigar tratamientos más precisos contra el cáncer de mama HER2 positivo. Esa fue la base de una carrera científica sólida. Pero tras terminar el doctorado, en 2023, su camino profesional se abrió hacia otro frente: el acompañamiento estudiantil. Según contó la propia científica, ese giro no fue una renuncia a la ciencia, sino una manera distinta de ejercerla.

“Este reconocimiento para mí significa esa confirmación de mi decisión de haberme reinventado profesionalmente”, dijo Pinilla. Y agregó una idea que resume el sentido de su trayectoria: “Más allá de que la ciencia normalmente es vista como publicar papers, asistir a congresos, la ciencia va más allá de eso. La ciencia se trata finalmente de poder transformar vidas, poder impactar en la sociedad y dejar un legado en las futuras generaciones”.

Desde 2023 trabaja como mentora estudiantil de tiempo completo en el Tecnológico de Monterrey. Allí acompaña a estudiantes desde su primer semestre hasta la graduación y ha impulsado estrategias para fortalecer ese seguimiento con bases más estructuradas. En paralelo, ha afianzado una línea de innovación educativa y participa en un proyecto sobre growth mindset junto con la Universidad de los Andes y la Pontificia Universidad Católica de Chile, desarrollado tras ganar el Premio Novus Tríada.

La apuesta de Pinilla tiene un peso especial en clave de género. En espacios donde las mujeres todavía pelean por visibilidad, reconocimiento y acceso a posiciones de liderazgo, su perfil desafía una mirada estrecha del éxito científico. No se limita a producir conocimiento: también busca abrir camino, sostener a otras personas e inspirar nuevas vocaciones. De hecho, la propia plataforma del Premio Mujer Tec subraya que una de las metas del galardón es visibilizar a mujeres que abren caminos dentro de la comunidad universitaria.

Esa dimensión se ve incluso en su práctica cotidiana. En una nota publicada por Conecta, el medio institucional del Tec, se cuenta que en su primer día como mentora utilizó un experimento de química para hablar con estudiantes de primer ingreso sobre sus miedos e incertidumbres frente a la universidad. No fue un gesto menor: fue una forma de mostrar que el conocimiento científico también puede convertirse en escucha, contención y confianza.

En ese cruce entre ciencia y cuidado está, justamente, la fuerza de esta historia. Ana María Pinilla no fue reconocida solo por investigar nanomedicina ni solo por acompañar estudiantes. Fue reconocida por demostrar que una mujer en la ciencia también puede liderar desde la empatía, la formación y el impacto social. Y en un momento en que el propio Tec admite que solo el 32 % de sus cargos de liderazgo están ocupados por mujeres, trayectorias como la suya dejan de ser anecdóticas: se vuelven una señal de hacia dónde debería moverse la educación superior.

Publicado por: Redacción Área Metropolitana

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