La tristeza invadió Ecuador, pues la vida de millones de personas dio un giro inesperado en menos de un minuto, cuando un terremoto de magnitud de 7,8 azotó la zona tropical del norte del país.

Publicado por: COLPRENSA
Hoy, diez días después de esta tragedia, la esperanza y la fortaleza son las dos palabras más importantes que retumban en la mente de los ecuatorianos.
El movimiento de la tierra no solo fue una tragedia nacional. Cientos de personas de países vecinos rogaban para que sus familiares estuvieran con vida.
La confusión y la incertidumbre llegó al mundo entero, noticieros y periódicos mostraban las imágenes del ciudades como Portoviejo, Manta, Chone, Montecristi, Bahía, Puerto López, Pedernales, entre otras, en las que escombros, las lagrimas de la gente y los postes en el suelo eran los protagonistas.
Pasadas las primeras horas de la tragedia, Colombia se solidarizó y 70 hombres rescatistas de la Cruz Roja colombiana decidieron viajar para ayudar a salvar vidas, brindar protección y orientar a los más afectados.
Geólogo de profesión, pero amante al servicio comunitario, ese es Erick Velasco, un hombre oriundo de Sogamoso, que vive en Bogotá, y quien desde sus 10 años pertenece al movimiento humanitario Mundial de la Cruz Roja. Hoy después de 15 años es el subdirector de voluntariado de Bogotá y Cundinamarca.
En la sangre de Erick corre la pasión por ayudar a quienes lo necesitan y fue por eso que decidió viajar hacia el país vecino, una experiencia que quedará marcada en su mente. “No habían muchas personas voluntarias para la emergencia, porque muchas veces no les dan permiso en sus labores. Los voluntarios tenemos otros trabajos, hacemos esto realmente por amor, por eso quise ir. Fue muy triste e impactante, en un principio a mi familia le dio mucho miedo que fuera, pero tenían fe en el trabajo que iba a hacer”.
Inicialmente Erick y sus compañeros llegaron a Esmeraldas, de allí partieron a Pedernales y se desplazaron por comunidades como Jama y Canoa. “Quedamos sorprendidos al ver las zonas devastadas, el 60 % de las ciudades estaban destruidas, habían familias en la calles, pues no tenían nada, lo habían perdido todo”.
Erick sentía consuelo, sabía que sus familiares estaban vivos y notaba como al lado de él personas poco a poco se enteraban que sus familiares estaban muertos “la fortaleza en mi corazón era saber que mis familiares estaban bien”.
La esperanza y confianza del pueblo ecuatoriano en los rescatistas colombianos era evidente, veían en aquellos hombres la posibilidad de reencontrarse con sus seres queridos.
Con tristeza en su voz y un sentimiento de desconsuelo Erick contó: “Lamentablemente no pudimos salvar vidas por innumerables razones como que ya había maquinaria en el sitio que había trabajado cerca a las edificaciones, el calor hace que se reduzcan mucho las probabilidades de encontrar vidas. El clima estaba casi siempre en 30 o 35 grados centígrados”.
Los ecuatorianos siempre valoraron la labor de los rescatistas, a pesar de que por cuestiones de seguridad no era permitido que ayudaran en la búsqueda de sobrevivientes, siempre estuvieron pendientes de la hidratación y la alimentación de los voluntarios de la Cruz Roja.
Erick nunca había prestado ayuda en una emergencia de tan alta magnitud. Nunca imaginó estar entre toneladas de escombros, postes de luz en el suelo, paredes caídas, casas destruidas y el rostro de desconsuelo de millones de personas. Pero gracias a su valentía y solidaridad este hombre junto a sus compañeros dejaron en alto el pueblo colombiano, una nación fraternal que le dio una luz de esperanza a Ecuador.
La ilusión de los ecuatorianos de encontrar sus familiares vivos bajo la tierra de los escombros sigue viva, cientos de personas aún gritan por las calles el nombre de sus familiares y buscan bajo la tierra. Pero la Cruz Roja ya dio por terminado la fase inicial de búsqueda.
“Las probabilidades de rescate son muy mínimas después de los ocho primeros días, hay milagros y gente que ha sido rescatada después de 15 días pero son sucesos insólitos. La Cruz Roja no se ha retirado de allá, hay colombianos que se están desplazando al país vecino para generar proyectos de rehabilitación y reconstrucción, equipos de salud y albergues temporales. La gente en Ecuador no está sola, está con la cruz Roja”, concluyó Erick.















