Tiene 43 años y volver a empuñar un arma no es una opción para *Antonio. Él es un desmovilizado de las Farc, quien dejó las armas en 2012, después de diez años de militar en la estructura móvil Teófilo Forero, segunda compañía de las Farc.

Publicado por: JAZMÍN RODRÍGUEZ
*Antonio, oriundo de Huila, actualmente hace parte del programa de reintegración que lleva a cabo la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, y reside en Bucaramanga. Desde hace cuatro años, cuando se desmovilizó, las dificultades no han sido ajenas en su proceso, pues considera que la sociedad aún no está lista para recibir personas bajo la misma condición.
“Para mí el proceso de reintegrarme a la sociedad ha tenido muchas dificultades, pero hemos podido salir adelante. Desde que me desmovilicé me dediqué a estudiar, hice la primaria y el bachillerato. Ahora estoy trabajando de manera formal”, afirmó *Antonio.
El tema de reintegración a la sociedad es un ítem aún sin profundizar en los acuerdos pactados entre gobierno y Farc, ya que la ACR espera directrices para conocer el rumbo que tendrá el proceso con este grupo armado.
Así lo corroboró Ronald García Vargas, coordinador de la ACR en Santander, quien aseguró que en La Habana “falta tocar el tema de reintegración. Se espera que en los meses que siguen se hable de la reintegración y de la reincorporación a la vida civil, pero por ahora estamos aportando desde los documentos. Mientras tanto seguiremos trabajando a la espera de directrices técnicas. Somos muy prudentes en ese sentido”.
La ACR tiene 13 años de experiencia reintegrando a desmovilizados de las Auc, Farc y Eln (aunque solo se consolidó como institución independiente en 2006), y desde entonces han realizado acompañamiento a 13.354 personas culminadas en el país.
“Uno se siente discriminado por la sociedad, pero se va acostumbrando y se va relacionando más con ellos. Es una realidad que como desmovilizado el rechazo es grande, la gente está acostumbrada a mirar solo lo malo y no ven el cambio que se pueda tener. Yo decidí dejar las armas y decir ya no más a la guerra, entonces es un reflejo de que la reinserción le da a uno oportunidades, que uno no ha tenido antes”, expresó *Antonio.
Así como *Antonio, un 76% de estas personas reinsertadas se encuentran actualmente en la legalidad y hace parte de los 14.452 desmovilizados que han terminado su bachillerato, con el apoyo de la ACR. “Tenemos tasas de éxito tres veces mayor a la que registra una persona que esté en la cárcel, con un beneficio, que cuesta tres partes menos que lo que vale estar en la cárcel”, afirmó el Coordinador de la ACR.
En Santander más de 600 personas hacen parte de la reintegración a la vida civil y casi el 90% de esta población ha accedido a cursos de información complementario, ya sea técnico o de formación tecnológica. Además, el 80% ha accedido a la educación.
Actualmente *Antonio tiene esposa y una hija, labora en una empresa de reciclaje y espera, como a él, que la sociedad le dé una oportunidad a quienes tomen el mismo rumbo. “Espero que nos den la oportunidad y la confianza porque nosotros nos sentimos discriminados, y también somos seres humanos que una vez tomaron malas decisiones”, manifestó.
Este año la ACR refuerza la estrategia de ‘Mambrú no va a la guerra’ con comunidades del norte de Bucaramanga y con la Comuna 7 de Barrancabermeja.
“Lo que viene ahora es tratar el tema de reincorporación a la vida civil con los acuerdos finales que se den en La Habana. La Agencia Colombiana para la Reintegración tiene la capacidad para atender a esta población y estamos aportando desde la parte técnica y humanística”, destacó Ronald García.
Según estadísticas de la ACR, en Santander el 75% de la población en proceso de reintegración está generando ingresos en la formalidad e informalidad.
*Nombre cambiado por solicitud de la fuente.















