Las pilas comunitarias son sinónimos de agua y de solidaridad para que una comunidad pueda seguir adelante, más allá de la tragedia.
Gracias a ellas, el barrio 12 de Octubre de Bucaramanga ha podido sobrellevar los estragos de la tragedia ocurrida hace poco menos de seis meses, cuando un voraz incendio arrasó decenas de viviendas y dejó a cientos de familias en condición de vulnerabilidad. En medio de esa emergencia, las pilas públicas de agua se convirtieron en un punto vital de abastecimiento, solidaridad y supervivencia cotidiana para una comunidad que perdió casi todo.
“Si no fuera por la pila del sector, no tendríamos ni cómo cocinar ni cómo limpiar. Aquí venimos todos los días con baldes”, cuenta doña Mercedes, habitante del asentamiento, quien recuerda cómo las primeras semanas después del incendio el acceso al agua fue uno de los mayores problemas. (Lea además: La historia de ‘Las Pilas’)
En ese contexto, las pilas públicas -entendidas como puntos comunitarios de suministro de agua potable en zonas sin red domiciliaria- han demostrado su importancia estructural en asentamientos humanos de Bucaramanga. Ellas no solo garantizan un mínimo acceso al recurso hídrico, sino que también reducen la exposición a enfermedades y permiten mantener condiciones básicas de higiene en sitios de riesgo en la meseta.
En el mismo sentido, don Álvaro Sánchez, vecinos del sector, explica que las pilas se convirtieron en un lugar de encuentro y organización barrial: “Ahí nos vemos, ahí hablamos de las ayudas, de lo que falta, de cómo nos vamos a organizar. El agua es importante, pero también lo es poder juntarnos como comunidad”.
Actualmente, según el vecindario, existe una propuesta en discusión para reactivar y ampliar estos sistemas de abastecimiento bajo el enfoque del “mínimo vital de agua”, una política que busca garantizar una cantidad básica de agua potable gratuita o subsidiada para hogares en condición de vulnerabilidad. La idea, aseguran líderes sociales, permitiría estabilizar el acceso mientras se avanzan soluciones definitivas de vivienda y redes domiciliarias.
“La propuesta del mínimo vital sería un alivio enorme. No es lujo, es dignidad”, afirma Carolina Ruiz, integrante de una junta de acción comunal, quien insiste en que muchas familias aún dependen exclusivamente de estos puntos para sobrevivir día a día.

En barrios y asentamientos como el 12 de Octubre, las pilas públicas también han tenido un efecto indirecto en la salud pública. Personal comunitario de apoyo señala que, tras el incendio, el acceso constante al agua ayudó a disminuir riesgos sanitarios asociados a la acumulación de residuos, el calor y la falta de higiene en los alojamientos temporales.
Sin embargo, la situación sigue siendo precaria. Habitantes del sector coinciden en que la infraestructura es insuficiente frente al número de familias que dependen de ella. “A veces toca hacer fila largo rato o esperar a que llegue el turno. Pero peor sería no tener nada”, comenta un joven residente del asentamiento.
Publicidad
Organizaciones populares y voceros comunitarios insisten en que las pilas públicas no deben verse como una solución temporal aislada, sino como parte de una estrategia integral de acceso al agua en zonas de asentamientos humanos de Bucaramanga. Su mantenimiento, expansión y articulación con políticas de mínimo vital serían claves para evitar nuevas crisis humanitarias.
En medio de la pérdida de viviendas, bienes y redes familiares tras el incendio, estos puntos de agua se convirtieron en una infraestructura mínima pero indispensable que permitió sostener la vida diaria en condiciones extremadamente adversas, como las vividas en el barrio 12 de Octubre.

Para muchas familias, la posibilidad de acceder al agua sin desplazamientos largos o costos adicionales ha significado la diferencia entre la precariedad absoluta y una ‘gota de estabilidad’ mientras reconstruyen sus vidas. “Uno no se imagina lo que es no tener agua hasta que la pierde todo”, expresa doña Teresa, otra residente del sector, quien afirma que la pila ha sido “como un salvavidas en medio del desastre”.















