Bucaramanga
Miércoles 11 de octubre de 2017 - 12:01 AM

Una refinada taza de café con proyección mundial

En verdes retazos de campo crecen las semillas de café de la Hacienda Casa Blanca, una extensa propiedad que Liliana Caballero Rojas abona con inmenso amor para brindar los mejores sorbos de café para compartir en la mesa.

(Foto: Fotos: Fabián Hernández / VANGUARDIA LIBERAL)
(Foto: Fotos: Fabián Hernández / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: JENNIFER ARGÜELLO VARGAS

Liliana Caballero es una santandereana de pura cepa. Desde pequeña sus ojos estuvieron puestos en el trabajo que hacía su padre Arturo Caballero Jaimes en el campo; él, un hombre dedicado al agro, tenía como oficio matutino recoger la siembra de sus hortalizas y de algunos granos de café que con timidez se cultivaban en su finca para comercializarlos en la ciudad.

Cada matica de café despertaba el interés de Liliana. Su forma de ser cultivada, abonada y delicadamente tratada hasta el fin de su proceso, motivaron a que la caficultura se convirtiera en su proyecto de vida, el que con el pasar de los años hizo realidad y ahora comparte con su otra pasión, gerenciar proyectos de vivienda.

El amor por la tierra y por aportar al desarrollo de la región la llevaron a adquirir hace 12 años con su familia la Hacienda Casa Blanca, una finca de unos 200 años de antigüedad, hecha en tapia pisada, con jardines imponentes y una riqueza hídrica envidiable donde se cultiva variedad de café, entre ellos Castillo, Colombia, Tabi y uno muy especial llamado Geisha.

Esta última variedad originaria de Etiopía e importada por Liliana desde la finca La Esmeralda en Panamá, deleita el paladar por su sabor a frutos acaramelados, su aroma a moras azules al tostarlo, una explosión de olores suaves a cáscara de naranja y miel. Un fino y distintivo sabor que la llevó el año pasado a obtener el primer puesto como ‘Mejor taza de café en Colombia’, por la multinacional noruega Yara. En esa oportunidad participó entre 163 concursantes.

Sorbos de progreso

Es así como una de las bebidas más importantes y más consumidas del mundo se siembra con excelencia en Santander, donde las 13 hectáreas de cultivo de Café Hacienda Casa Blanca, ubicadas a 9 km. de Bucaramanga en límite con Floridablanca (vía Morrorrico), tienen renombre por sus altos estándares de calidad, una marca digna de pisar mercados extranjeros.

“En Café Hacienda Casa Blanca trabajamos para ubicarnos internacionalmente a muy buenos precios. Dentro del proceso que se hace con el café Geisha se deben seleccionar los frutos color uva, muy maduros; luego pasan por fermentación y se secan al sol en marquesinas que le dan unas cualidades únicas; además, el riego agroforestal que tiene la hacienda de cultivos bajo sombra permite que el café tenga unas propiedades excepcionales que lo hace ganador”.

Para Liliana ha sido importante ser parte del clúster de café de Santander con la Cámara de Comercio de Bucaramanga, una gran motivación para que Café Hacienda Casa Blanca recorra los primeros pasos en la iniciativa de exportación directa, un proyecto en el que ella quiere vincular a las mujeres caficultoras de la región.

Sin duda, el camino no ha sido fácil. La ubicación de la hacienda cerca de la ciudad, su posición sobre vías nacionales en construcción y, en ocasiones, una limitada mano de obra, han representado obstáculos que esta guerrera ha sabido sortear. Su familia, un mayordomo y más de 10 colaboradores conforman su habitual equipo de trabajo. Con ellos se comparten al día las mejores tazas de café, se proyecta el mañana y se ponen las botas para sembrar, abonar y recoger la cosecha de café, aquella que hace eco en el país por su extrema exquisitez.

Publicado por: JENNIFER ARGÜELLO VARGAS

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