Bucaramanga
Viernes 03 de noviembre de 2017 - 12:01 AM

Arte e historias en la piel de otros

Amar lo que se hace y hacer lo que se ama, es una práctica diaria de Miguel Eduardo Castro, un tatuador profesional que refleja en la piel de sus clientes lo mejor de cada uno. Este personaje demuestra que vivimos en una Bucaramanga sin límites, donde trabajar llena de pasión y comparte alegría.

(Foto: Fotos: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)
(Foto: Fotos: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: JENNIFER ARGÜELLO VARGAS

Desde hace 23 años, Miguel Eduardo Castro, profesional en artes gráficas y con conocimiento en administración de empresas, dedica su vida a tatuar en uno de los sectores más exclusivos de Bucaramanga. Aunque confiesa que no fue fácil luchar contra la estigmatización que se tiene aún de esta labor, asegura que “con el tiempo han venido muchas familias a tatuarse e incluso adultos mayores, poco a poco se ha ido el tabú de que el tatuaje es para el preso”.

La mezcla perfecta de realismo, arte abstracto con acuarelas y diseños tribales, hacen parte de la versatilidad que caracteriza a ‘Tato’, como lo reconocen en el medio. Los colores, las sombras y todo el arte étnico se fusionan en cada grabado, que previamente diseñado y bocetado es tallado con dedicación para que perdure para toda la vida.

Con su juego de agujas y de tintas, máquina y fuente pedal, ‘Tato’ emprende todos los días su trabajo, al que considera más un pasatiempo. Su equipo, integrado también por su esposa Angeline, asesora a los clientes, detalla la personalidad y los gustos de cada uno y a partir de ahí se inicia la confección artística de cada tatuaje, un diseño personal y único, inspirado por el cliente y perfeccionado por la tinta del experto.

“No me gusta hacer dos veces la misma obra. Tengo clientes frecuentes que vienen una vez al mes, se vuelven coleccionistas. En ocasiones rechazamos personas porque no cumplen las expectativas, no tatuamos por tatuar”, expresa con orgullo el talentoso Miguel Eduardo. Para él, la edad ideal para tatuarse es de los 24 a 35 años, sin embargo, ya no se admira cuando lo visitan clientes que superan los 70.

Todo un arte

Una colección completa de los personajes de Star Wars, retratos hechos a pulso, música ligera en el ambiente y algo de silencios cortos, hacen parte del escenario donde ‘Tato’ impregna con materiales esterilizados una obra que puede durar tatuando desde cinco minutos a seis horas. El complejo trabajo de percepción, los detalles de sombreado y el especial colorido de sus tatuajes son los que marcan una historia en la piel de cada cliente, digna de admirar y exponer.

‘Tato’, admirador desde muy joven de Dmitriy Samohin, el maestro ucraniano del tatuaje realista, disfruta cada día salir de casa a trazar nuevos bocetos, asesorar clientes, estudiar simbología, refrescar sus conocimientos con talleres, investigar artistas, tendencias y conceptos. Una profesión que le exige estar actualizado en medio de una industria bastante creciente en Bucaramanga.

Sin duda, el tatuaje lo compone la parte artística e higiénica, aspectos que han hecho que el establecimiento de este profesional artista permanezca vigente desde hace 17 años en Bucaramanga. Para él, cada molde diseñado y adherido a la piel debe ser cuidado delicadamente por una semana, pues de eso dependerá que no requiera retoques a largo plazo, además de permanecer siempre protegido del sol.

Tras una vida dedicada al dibujo, la pintura, los murales y los tatuajes, ‘Tato’ tiene tatuado cerca de su corazón, en la superficie anterior del brazo, su amor por lo que hace y por su familia a través de una rosa y un diamante que simbolizan a su hija de siete años y a su hijo de 11, ellos son los colores que le dan la mejor tinta para retratar.

Publicado por: JENNIFER ARGÜELLO VARGAS

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