Es preciso recordar que hace 15 días se desplomó la celda No. 4 en el relleno sanitario El Carrasco. La emergencia hizo que se desplazaran 30 mil toneladas de residuos sólidos, los cuales actualmente están expuestos a cielo abierto. Esto, por supuesto, atrajo más aves carroñeras.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
Además de los evidentes malos olores que aún se respiran en la ciudad tras el derrumbe de la celda No. 4 de El Carrasco, también se ha disparado la presencia de aves carroñeras en sitios cercanos al Aeropuerto Palonegro o en el espacio aéreo de Lebrija. Esto podría poner en riesgo todas las aeronaves que surcan esa parte del cielo santandereano y a sus pasajeros.
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Lo anterior debido a que los gallinazos o chulos, como se les dice popularmente, pueden chocar con los aviones en vuelo en fase de aproximación, aterrizaje o decolaje; averiar cualquiera de las hélices, turbinas o alas; o perforar el vidrio frontal del aeroplano.
El concepto técnico fue emitido por la propia Aeronáutica Civil. Y aunque en este terminal aéreo no se ha presentado ningún hecho qué lamentar, sí se han entregado reportes de algunos pilotos por el avistamiento de estas aves en su trayectoria de vuelo.
La emergencia
Tras la emergencia que sacudió a este relleno sanitario el pasado 3 de octubre, se evidenció aún más que El Carrasco es uno de los principales puntos de concentración de estas aves, sin contar que también hay presencia de ellas en diversos sectores de Girón, Chimitá y Lebrija.
Es claro, según la Aeronáutica, que los gallinazos se desplazan hasta donde encuentren agua y alimentos, aprovechando unas corrientes de aire que les favorecen en sus dinámicas de vuelo.
Es preciso aclarar que no todos los gallinazos proceden de El Carrasco, algunos están migrando desde diferentes áreas atraídos por las basuras y por otros desperdicios.
No obstante, se aclaró que es preciso realizar controles especiales, los cuales deberán realizarse en inmediaciones del aeropuerto Palonegro para garantizar la seguridad aérea.

Voz oficial
La Alcaldía de Bucaramanga aseguró que se está cumpliendo con el Plan de Contingencia diseñado con motivo del desplome de la referida celda.
De hecho, el Municipio sostiene que las cerca de mil toneladas de desechos que a diario recibe el relleno sanitario se están disponiendo en una celda que sirve como contingencia, la No. 1.
Las autoridades ambientales sí admitieron que con el colapso de la celda No. 4 el sistema que evacúa de forma controlada los gases que emanan de los residuos quedó destruido: “La falta de tales chimeneas permite que los malos olores se escapen sin control hacia la atmósfera”.
Para disminuir tal impacto negativo sobre Bucaramanga y su área, desde el pasado miércoles, 3 de octubre, se iniciaron las tareas de mitigación contra dicha emergencia.
“Por ahora se está haciendo una cobertura primaria de la basura que quedó expuesta, con tierra, con el fin de mitigar la emisión de los malos olores que son producidos por compuestos como el gas sulfhídrico y el mercaptano”, explicó Eliseo Osorio Suárez, asesor de la Alcaldía de Bucaramanga en el manejo y la disposición final de residuos.
También se han hecho zanjas de drenajes para evitar más deslizamientos. De hecho, se están captando las aguas de escorrentía y se están tratando los lixiviados, pues se están conduciendo a la planta de tratamiento.














