No se puede bajar la guardia ante la COVID: Preocupa la aglomeración en el Paseo del Comercio.

Publicado por: José Luis Pineda
Ni siquiera el 10% de los vendedores informales censados en Bucaramanga se vincularon al Plan Maestro de Espacio Público. Y los pocos que formalmente se unieron, en estos momentos ya tienen sus contratos vencidos.
Aunque se dispusieron zonas, plazoletas y parques específicos para la operación de las ventas callejeras, en andenes y vías de múltiples sectores proliferan sin orden alguno carros, anaqueles y cajones con todo tipo de productos.
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El espacio público en el Centro de la capital santandereana está tan saturado de ventas informales, que incluso los mismos vendedores reconocen que “existe un desorden tremendo”. En varios tramos del Paseo del Comercio, de las calles 36 y 34, entre otras, literalmente solo puede pasar un peatón a la vez debido a la ocupación de aceras.
Y si bien en estos tiempos de crisis muchos ven en la informalidad la solución para generar ingresos, también es importante trazar estrategias y regulaciones enfocadas en la bio seguridad, teniendo en cuenta los más de 23 mil casos de COVID - 19 que se contabilizan en la ciudad hasta la fecha. (Ver recuadro)
Mientras la ciudadanía exige controles por parte del Municipio para ordenar las ventas callejeras, los vendedores hacen un llamado al Gobierno Local para que se estudien alternativas que permitan garantizar el derecho al trabajo, pero manteniendo una organización en vías y escenarios públicos.
“Nosotros advertimos este fracaso”
Por decreto, en 2018 la Alcaldía de Bucaramanga ordenó la implementación del Plan Maestro de Espacio Público, Pmep. A partir de noviembre de ese año a los vendedores callejeros se les trató de imponer un cobro por el aprovechamiento de las calles, acción que resultó en una gran controversia.
El Municipio anunció que tal iniciativa sería la solución al desorden, y comenzó a cobrar tarifas entre los $150 mil y los $850 mil anuales, que oscilaban según el lugar y cantidad de espacio solicitado.
De acuerdo con información oficial del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, en total se vincularon 137 personas a dicho Plan, de las cuales hasta noviembre pasado solamente dos tenían contratos vigentes.
“Desde el principio advertimos el fracaso del Plan Maestro, ya que fue diseñado y formulado por una universidad de Medellín, cuando perfectamente la UIS nos hubiera apoyado con esos estudios. Fueron más de $1.200 millones los que se invirtieron en este Plan, una inversión que no se ve y que debe ser analizada por Procuraduría y Contraloría, porque no han actuado”, manifestó Libardo Granados, vocero de la Unión General de Trabajadores en Economía Informal de Bucaramanga.
Aunque el Pmep también aborda otros ámbitos y acciones, como cuidado de las escarpas y corredores ambientales, es preciso mencionar que fue la gran apuesta del Gobierno Local para la regulación y control de las ventas en las calles.
Pese a la inversión realizada hace apenas un par de años, en estos momentos nuevamente se adelanta un censo y caracterización para determinar cuántos ciudadanos ejercen ventas callejeras en la ‘Ciudad Bonita’.
“La Administración ha cometido mucha improvisación con el comercio informal, que día a día está creciendo y sin ninguna organización, hoy existe un verdadero caos. Lo que se necesita es un acercamiento real entre los vendedores y el Municipio, y no que salgan a decir ante los medios que se realizan unos supuestos pactos que no han sido consultados y que se hacen con unos pocos”, dijo Granados.
¿Por qué no se han vinculado más vendedores? ¿Continuará dicho cobro por el aprovechamiento del espacio público? ¿Cuánto dinero se ha recaudado y en qué se invertirá? ¿Qué acciones o estrategias se estudian ante el desorden que hay en las calles?
Estas son algunas de las inquietudes que Vanguardia formuló a la Alcaldía de Bucaramanga.
A pesar que durante los últimos tres días se trató de obtener una respuesta por parte de la Secretaría de Desarrollo Social y de la Defensoría del Espacio Público, ningún despacho entregó información oficial al respecto.
Anuncian protesta para próximos días
Ramón Salinas, quien se dedica a la venta de dispositivos de tecnología, manifestó que “la semana pasada el Secretario del Interior les ordenó a los parqueaderos que no nos dejen guardar nuestra mercancía, y amenazaron a los administradores con cierres y multas. Esto genera más desorden porque ahora nos tocará dejar la mercancía en el espacio público, con qué fin se dio esta orden”.
José David Cavanzo, secretario del Interior de la Alcaldía de Bucaramanga, explicó a los vendedores que “estamos adelantando controles a establecimientos de comercio, entre ellos a parqueaderos que no pueden cambiar su destinación y que solo pueden guardar vehículos.
“Adicionalmente, en algunos parqueaderos hemos encontrado alimentos en descomposición y que atentan contra las medidas higiénico sanitarias”, dijo el funcionario.
Además de esta supuesta orden, un presunto control a las ventas callejeras que operan con cilindros de gas propano también generó inconformismo en los vendedores informales, quienes advierten que en próximos días harán una protesta.
Libardo Granados, representante de vendedores informales del Centro, señaló que “hay cerca de 150 familias que dependen de ventas que requieren estos elementos, como los vendedores de empanadas, por ejemplo. Nos informaron que se impondrán controles y que no se les permitirá laborar. Nuevamente el Municipio cae en el error de no considerar ni analizar nada con nosotros, fue una decisión unilateral.
“Esta semana vamos a realizar una protesta frente a la Alcaldía de Bucaramanga, para hacer respetar nuestros derechos y solicitar espacios para mesas de trabajo”, añadió Granados.
No se aplican las prevenciones
Desde septiembre pasado los vendedores comenzaron a ocupar nuevamente las calles de Bucaramanga en gran número, luego de uno de los decretos emitidos por el Gobierno Nacional.
Desde entonces se ha observado el incumplimiento de medidas como el distanciamiento físico, en zonas como el Paseo del Comercio, la calle 33 y la carrera 33, entre otros puntos. El problema aumentó con el arribo de la época navideña.
En el Centro de Bucaramanga, por ejemplo, no se ve ningún tipo de control por las autoridades para prevenir muchedumbres.
“Urgen acciones del Municipio. Uno no pide que corran a los vendedores, pero sí que los organicen. En el Centro fácilmente se pueden salir de control los contagios”, expresó Higinio Vega, pensionado.
Datos:
* 20% de los vendedores informales de Bucaramanga son extranjeros, según resultados preliminares de un censo que adelanta el Municipio.
* Por cada 100 bumangueses que generan ingresos, se calcula que 55 de ellos los hacen en la informalidad.
* Se calcula que en Bucaramanga hay alrededor de 247 mil personas que viven de negocios o trabajos informales, según las estadísticas más recientes del Dane.

















