Bucaramanga
Martes 14 de abril de 2026 - 10:20 AM

Lejos del estándar: el área metropolitana enfrenta un déficit crítico de espacio público

Hay un déficit preocupante en el acceso y el disfrute del espacio público en la capital santandereana y en sus vecinos municipios del área. Así lo revelan los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana del Programa ‘Cómo Vamos’.

Este punto de la calle 33 con carrera 16 es un caos: ventas ambulantes desbordadas, motociclistas buscando pasar a la fuerza y peatones sin saber por dónde cruzar. La escena  deja ver el desorden. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Este punto de la calle 33 con carrera 16 es un caos: ventas ambulantes desbordadas, motociclistas buscando pasar a la fuerza y peatones sin saber por dónde cruzar. La escena deja ver el desorden. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

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La percepción ciudadana sobre el espacio público en el área metropolitana, según la encuesta más reciente, deja claro que los habitantes de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta sienten que, con el paso del tiempo, pierden cada vez más terreno.

De hecho, el sondeo presenta matices y, en varios casos, tendencias negativas. Por ejemplo, el estado de los andenes divide opiniones: solo el 32,5 % se declara satisfecho, el 33,9 % mantiene una postura neutral y el 33,6 % expresa insatisfacción.

En cuanto a las vías, la valoración es más crítica: un 39,1 % de los ciudadanos se muestra insatisfecho, frente a un 27,5 % satisfecho y un 33,4 % neutral.

Los informales se tomaron las ciclorrutas del Centro de Bucaramanga. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Los informales se tomaron las ciclorrutas del Centro de Bucaramanga. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Por su parte, los bicicarriles registran los niveles más bajos de aprobación, con apenas un 19,6 % de satisfacción, lo que evidencia retos importantes en la consolidación de infraestructura para la movilidad sostenible.

Estamos lejos del estándar

Las ventas informales se tomaron, de manera literal, todo el Paseo del Comercio de Bucaramanga. (Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)
Las ventas informales se tomaron, de manera literal, todo el Paseo del Comercio de Bucaramanga. (Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)

Este panorama se conecta con una realidad estructural en el área metropolitana: el limitado acceso al espacio público en los cuatro municipios.

Estadística del Cómo Vamos.
Estadística del Cómo Vamos.

Según los datos, Bucaramanga cuenta con apenas 4,1 metros cuadrados por habitante; Floridablanca registra 3,7 m²; Piedecuesta, apenas 1,4 m²; y Girón, 5,0 m² por persona.

Tales cifras están lejos del estándar recomendado, que sugiere al menos 12 m² por ciudadano, lo que evidencia un déficit significativo en la región.

La percepción sobre parques y zonas verdes introduce un contraste interesante. Aunque existe un discurso de orgullo por estos espacios, los resultados muestran una satisfacción moderada: el 59% de los encuestados se declara satisfecho, el 26,3 % se mantiene neutral y el 14,7 % expresa insatisfacción. Si bien la mayoría tiene una valoración positiva, el margen de neutralidad y descontento sugiere que aún hay aspectos por mejorar en calidad, acceso o mantenimiento.

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El estudio también revela factores cotidianos que afectan la experiencia ciudadana en el espacio público. La presencia constante de ventas ambulantes, el estacionamiento indebido de motos y carros y la ocupación de andenes por vitrinas comerciales generan molestia entre los habitantes.

Estas situaciones no solo reducen el espacio disponible, sino que también afectan la movilidad peatonal y la percepción de orden urbano.

A esto se suma una preocupación creciente: la reducción de andenes, especialmente en sectores como el Centro, donde los ciudadanos perciben que cada vez hay menos espacio para caminar.

En conjunto, los datos reflejan una tensión entre la percepción, el uso y la disponibilidad del espacio público. Más allá de avances puntuales, el reto para Bucaramanga y su área metropolitana sigue siendo garantizar espacios suficientes, accesibles y ordenados que respondan a las necesidades de sus habitantes.

Vale mencionar que estos resultados provienen de la Encuesta de Percepción Ciudadana del Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, aplicada a 1.547 personas por Eureka Group SAS y financiada por Prosantander.

El programa BMCV cuenta con el apoyo de varios socios. Además del respaldo de Prosantander, están la Cámara de Comercio, Vanguardia, Vanti, la Universidad Autónoma de Bucaramanga, la Universidad Industrial de Santander y la Fundación Corona.

Top 5 de los principales lunares del espacio público

Ventas ambulantes en el centro de Bucaramanga.
Ventas ambulantes en el centro de Bucaramanga.
  • 1. Las ventas ambulantes representan uno de los principales retos para el orden del espacio público en el área, ya que, aunque constituyen una fuente de sustento para muchas personas, suelen ocupar andenes, parques y zonas de alto flujo peatonal. Esto dificulta la movilidad y genera congestión.
  • 2.  El uso indebido de vías y andenes como parqueaderos improvisados es una práctica frecuente que impacta negativamente la movilidad urbana. Vehículos estacionados en zonas no permitidas obligan a los peatones a desplazarse por la calzada, incrementando el riesgo de accidentes.
  • 3.  Algunos comerciantes formales extienden sus actividades hacia el espacio público utilizando andenes y parte de la vía para exhibir productos o ampliar sus vitrinas. Aunque esta práctica busca atraer clientes y aumentar las ventas, termina invadiendo áreas destinadas al tránsito peatonal, generando incomodidad y obstaculizando el paso, especialmente en zonas comerciales con alta afluencia de personas.
  • 4. El deterioro de la capa asfáltica en varias vías de Bucaramanga afecta tanto a conductores como a peatones. Huecos, grietas y superficies irregulares no solo dificultan la movilidad, sino que también representan un riesgo para la seguridad vial, aumentando la probabilidad de siniestros.
  • 5.  La apropiación indebida del andén por parte de algunos vecinos, quienes construyen rampas, garajes o instalan cercas, limita el uso libre del espacio público. Estas intervenciones, muchas veces realizadas sin autorización, reducen el espacio disponible para peatones y afectan la accesibilidad, especialmente para personas con movilidad reducida, generando un entorno urbano menos inclusivo y funcional.

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