Soledad, falta de atención y abandono son los problemas que enfrentan a diario la mayoría de los adultos mayores en el área metropolitana de Bucaramanga.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
26 mil 841 adultos mayores, de los 70 mil 635 que están registrados en el censo oficial del área metropolitana de Bucaramanga, viven en condiciones de vulnerabilidad. Es decir, el 38% de ellos no goza de sus respectivos derechos.
Como si fuera poco, siete de cada diez adultos mayores sufren más de una enfermedad. Males ‘manejables’ o ‘llevaderos’ como la hipertensión afectan a seis de cada diez de ellos, con el agravante de que menos de la mitad tiene controles regulares.
Y, de otro lado, los males osteomusculares comprometen a la mayoría y son un determinante de incapacidad y pérdidas de años de vida saludable.
A todo esto se suma una fragilidad en el apoyo y el acompañamiento que las familias brindan a sus adultos mayores, lo que se agudiza ante la presencia de enfermedades mentales, neurológicas o físicas, que los tornan dependientes.
Lo grave es que todo esto lleva fácilmente al maltrato, una tendencia preocupante a la institucionalización y, en muchos casos, hacia el abandono.
Las duras estadísticas, que aparecen en la más reciente radiografía del Adulto Mayor del Programa Cómo Vamos, salen a la palestra en el marco de lo que se conoce como el ‘Mes de la Ancianidad’; es decir, Agosto.
Oficialmente se sabe que 1 mil 124 ancianos residen en lugares especiales de alojamiento que incluyen conventos, centros penitenciarios, asilos y albergues humildes, entre otras localidades, las cuales son sostenidas a punta de la caridad y de la misericordia de la gente.
De quienes no viven en lugares especiales de alojamiento, 2% están en cuartos (1.291); 58% en casas (40.455) y 40% en apartamentos (27.715).
La radiografía señala que la pandemia ha golpeado más duro de lo normal a nuestros viejos, no solo en el tema físico sino también en su salud mental.
“Una mayor participación de esta población a nivel de políticas públicas implica enfocar esfuerzos en los temas de salud, pensión y recreación”, agregó Albeiro Vargas Romero, un reconocido gerontólogo que cumple una valiosa labor social de asistencia a esta población en Bucaramanga.
“Yo considero que uno de los grandes pendientes de la sociedad está en promover el envejecimiento saludable y garantizar el cuidado de tantos ancianos abandonados”, agregó.
Oficialmente, los municipios del área metropolitana asignan por cada anciano la pírrica suma de $1.250 diarios; con eso ni siquiera se puede comprar un litro de leche.
Y aunque aquí rige el Fondo de Solidaridad Pensional, que es una cuenta especial de la Nación destinada a subsidiar las cotizaciones de pensión de los grupos poblacionales que por sus condiciones económicas no tienen acceso a los Sistemas de Seguridad Social; así como también otorga subsidios económicos para la protección de adultos mayores en estado de indigencia o de pobreza extrema, no todos los ancianos acceden a tales beneficios.















