Más del 75% de los casos de cáncer de ovario se diagnostican en etapas avanzadas.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El cáncer de ovario es el tumor ginecológico más letal. En Colombia se registraron cerca de 2.414 casos nuevos en 2022, según datos de GLOBOCAN, y la mayoría llega al médico cuando la enfermedad ya avanzó: en estadios tardíos, la supervivencia a cinco años cae por debajo del 30%.
La pregunta es por qué sigue pasando esto. Y la respuesta no está en la falta de síntomas.
Los síntomas existen, pero se ignoran
El principal obstáculo para un diagnóstico temprano es la tendencia a subestimar señales que parecen banales:
- Distensión abdominal persistente
- Sensación de llenura rápida al comer
- Dolor pélvico
- Cambios en hábitos urinarios o intestinales
Estos síntomas suelen confundirse con problemas digestivos comunes, lo que retrasa la consulta médica semanas o meses.
La regla de oro: si estos síntomas son nuevos y persisten más de dos o tres semanas sin causa aparente, consulta a un médico. No espere.
El nivel de alerta debe ser mayor en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, ya que el riesgo puede tener un componente genético que muchas veces permanece sin diagnosticar.

El problema que no tiene solución sencilla
A diferencia del cáncer de cuello uterino —que tiene la citología— o del cáncer de mama —con la mamografía—, no existe hoy una prueba de tamizaje efectiva para detectar el cáncer de ovario en la población general. Eso hace que la vigilancia activa de síntomas y la evaluación del riesgo genético sean las herramientas disponibles más poderosas.
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Genética: detectar el riesgo antes de que aparezca la enfermedad
Entre el 20% y el 25% de los casos de cáncer de ovario tienen un componente hereditario, vinculado principalmente a mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2.
“El acceso a pruebas genéticas permite identificar a mujeres con mayor riesgo incluso antes de que la enfermedad aparezca, lo que cambia completamente la evolución clínica y abre la puerta a desarrollar estrategias de prevención más efectivas”, explica la doctora Marcela Gálvez, directora médico-científica para Latinoamérica de Gencell.
Conocer el perfil genético no solo orienta la prevención: también define el tratamiento. El análisis molecular del tumor permite personalizar la terapia. Inhibidores de PARP, por ejemplo, han mostrado mayor efectividad en pacientes con ciertas alteraciones genéticas, superando los resultados de enfoques tradicionales.

Un hito reciente para la región es la apertura del primer Centro Latinoamericano de Secuenciación en Bogotá. La apuesta es reducir los tiempos de diagnóstico y los costos para el sistema de salud, y facilitar el acceso a pruebas especializadas que antes requerían enviar muestras al exterior.
El reto que queda para un tratamiento oportuno
Para los especialistas, el desafío ahora es doble: educar a pacientes para que no normalicen síntomas persistentes, y capacitar a los médicos de primera línea para que eleven su nivel de sospecha clínica ante casos que podrían parecer rutinarios.
La medicina de precisión ya tiene las herramientas. El obstáculo que falta vencer es el del tiempo: llegar antes.














