El drama de los habitantes de barrios La Feria, La Cuyanita y Camilo Torres, cuyas casas se caen a pedazos, parece no tener fin. Ahora se enfrentan a nuevas problemáticas. Piden ayuda de las autoridades.



Publicado por: Milton Velosa Araque
Cerca de 200 familias de estos tres barrios de Bucaramanga, desde el pasado 10 de marzo, tuvieron que evacuar sus casas por las grietas que aparecieron en sus viviendas. Algunas de las estructuras se derrumbaron y otras quedaron en grave riesgo de colapso.
Mientras que la mayoría de personas fueron reubicadas y aún permanecen en albergues temporales ubicados en las canchas de los barrios La Feria, Nápoles y en el ágora del barrio Gaitán, otras decidieron salir a buscar un techo seguro y pagar arriendo.
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La situación más grave se vive en el asentamiento humano La Cuyanita, donde según la líder comunal, Orfilia Buitrago, “las casas que aún quedaban en pie se están derrumbando con el paso de los días. Podemos decir que, por lo menos, dos casas se caen cada día en nuestro sector. Tenemos cuatro casas de material en el piso, seis más de tabla en el piso y otras siete que están a punto de caer”.
Como las viviendas se están derrumbando a pedazos, los escombros caen a una de las alcantarillas que pasa por el sector. Esta situación puede generar afectaciones en otras viviendas aledañas. “En cualquier momento esa alcantarilla puede colapsar y la fuerza del agua puede levantar otras casas de la zona que aún siguen en pie”, narró la líder comunal.
Por otra parte, según la comunidad, hay postes de alumbrado público a los que aún no se les suspende el fluido eléctrico y, si alguno de ellos colapsa, se podría generar una chispa, que combinada con el material combustible del que están hechas las casas, podría generar una nueva tragedia. En algunos sectores la Electrificadora de Santander suspendió el servicio.
La tragedia para muchas de las personas que aún están en los albergues temporales radica en que, por la falta de espacio en estos refugios, las pertenencias se quedaron bajo llave en las viviendas de La Cuyanita.
Sin embargo, hay denuncias de familias que aseguran que algunos elementos fueron sustraídos por personas inescrupulosas. “Sabemos del caso de un señor al que le robaron una pulidora y otras herramientas que tenía en un pequeño taller. Además se han escuchado tiros durante las noches, y no se sabe de dónde provienen”, narró un habitante de la zona.
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Pese a que durante los primeros días de la emergencia hubo presencia del Ejército Nacional, que prestó apoyo en vigilancia y para sacar algunos de los enseres delas casas afectadas, durante los últimos días no se observa presencia de la fuerza pública en dichos barrios.
Además, por el hacinamiento que se registra en los albergues, algunos niños ya están presentando varias enfermedades. Una de las menores que se encuentra en el ágora del barrio Gaitán tuvo que ser llevada a un hospital por una tos incontrolable. En el centro médico se determinó que se trataba de una virosis, cuyos síntomas ya los están experimentando otros niños y adultos en este lugar.
Otras de las problemáticas tienen que ver con el estrés por la convivencia de los refugiados. Según los líderes de los albergues, ya se registran conflictos, entre otros, por la hora de descanso que cada persona tiene por las noches y porque familias completas deben acomodarse en las carpas asignadas. Los damnificados solicitaron acompañamiento psicológico por parte de la Alcaldía de Bucaramanga para que la situación no empeore.
Sin embargo, pese al peligro de nuevos movimientos de tierra hay familias de La Cuyanita que se niegan a abandonar sus hogares.
“Tengo cuatro familias que permanecen en la zona afectada. Hay dos parejas que siguen aferradas a lo que tienen. Hay una adulta mayor que está sola y sigue en el sector y una señora con sus dos hijos que no acató el llamado a evacuar. Ellos afirman que no van a dejar las cosas por las que trabajaron toda su vida, y que si las dejan sería exponerse a que se las roben”, explicó a líder Orfilia Buitrago.
Por otra parte, muchas de las familias afectadas tuvieron que dejar a perros, gatos y otras mascotas en las calles del asentamiento ya que no pudieron desplazarse con ellos a los albergues.
Algunos de los propietarios de los animales optaron por establecer horarios para dirigirse a sus antiguas casas para cuidar de ellos. Algunos de ellos van sobre las 9:00 p.m. y otros madrugan a las 5:00 a.m. para llevarles comida. A pesar de las advertencias de que en la noche se podría generar una tragedia, las personas continúan con esta rutina. Ellos solicitan que los animales puedan ser refugiados en hogares de paso y hasta en la misma Unidad de Bienestar Animal, que ya funciona desde hace varios meses en Bucaramanga.
Líderes de La Feria, La Cuyanita y Camilo Torres reportaron que con las lluvias de los últimos días el terreno cedió más centímetros y por consiguiente el número de casas afectadas.
Se espera que durante la próxima semana la Alcaldía de Bucaramanga realice nuevas visitas a la zona para finiquitar el tema de los subsidios de arrendamiento que fueron prometidos a quienes habitan los albergues.
Además, el Gobernador de Santander, Mauricio Aguilar, anunció que junto con el jefe de la Oficina de Gestión de Riesgo de Santander, Fabián Vargas, se adelantan gestiones para reunirse con el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, Luis Fernando Velasco, para solicitarle ayuda y analizar soluciones definitivas a esta problemática.















