Muchas de las estaciones del Sistema Integrado de Transporte Masivo, Sitm, por no decir que todas, han sido vandalizadas. Indigentes y bandas de delincuentes se están robando esta infraestructura ‘a pedazos’.










Publicado por: Euclides Kilô Ardila
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Es desolador recorrer las estaciones del Metrolínea. Da tristeza ver estos sitios destrozados, desmantelados, con los vidrios rotos, con las barandas de seguridad desarticuladas y con las taquillas sin sus torniquetes.
Vanguardia, con el Top Urbano, visitó diez estaciones del Transporte Masivo y lo que encontró es preocupante: tales estructuras se ven desvencijadas y muchas de ellas están fuera de servicio. Lo propio pasa con las paradas de los alimentadores de los buses: se ven llenas de grafitis, con hierros oxidados y retorcidos, además sus adoquines están rotos.
Casi todas las estaciones están destrozadas y cubiertas de basura y polvo; algunas son dormitorios de indigentes y delincuentes. Es notoria la intranquilidad que respiran los vecinos de esos portales, pues temen que en cualquier momento estos espacios se conviertan en trincheras para robos, asesinatos o atentados. Tal es el caso de la estación de La Rosita, que fue tomada por inescrupulosos como su centro de fechorías.

Tal y como lo manifestó en su cuenta de twitter el alcalde electo, Jaime Andrés Beltrán: “la falta de autoridad permitió que desvalijaran las estaciones de Metrolínea. La administración no puede abandonar el cuidado de los bienes públicos, debe garantizar su protección”.
La verdad es que el abandono en el que se encuentran las estaciones de este modelo de transporte, que pasa por la peor de todas sus crisis, requiere de una pronta acción oficial.
Es preciso ponerle freno al vandalismo, reparar estas áreas, liderar brigadas de limpieza y, en últimas, rescatarlas de la desidia.

1. Quebradaseca: Esta es tal vez la estación del Sistema de Integrado de Transporte Masivo, Sitm, más insegura. En las bases de esta infraestructura se han improvisado varios dormitorios de indigentes.

2. Avenida La Rosita: Esa estación se encuentra fuera de servicio. Personas inescrupulosas han robado sus puertas y los vidrios están rotos. Aunque existen unas cintas que, en el papel, impiden el paso de personas, al final el lugar se ve desmantelado.

3. Las estaciones de Metrolínea situadas entre la autopista Bucaramanga-Floridablanca-Piedecuesta están a la deriva. En muchas de ellas ya no paran los padrones del Sitm.

4. Totalmente abandonada: Esta es la estación de Metrolínea que fue construida en inmediaciones del estadio Álvaro Gómez Hurtado, de Floridablanca. Allí partieron los vidrios, desvalijaron las puertas y la zona hoy es un verdadero peligro para la comunidad.
5. En Cañaveral: El ascensor que existía en este punto de Floridablanca quedó fuera de servicio. Hoy allí se ve un inmenso bache que representa un peligro para los transeúntes. Este tramo es demasiado inseguro.

6. Cabecera del Llano: Aunque el Sitm ha adelantado trabajos de mantenimiento en varias de las estaciones de esta parte de la ciudad, el vandalismo ha dado al traste con estas ‘mejoras’.
7. Carrera 33: Casi todos los paraderos de ese exclusivo sector de Bucaramanga han sido vandalizados. Las estaciones están llenas de grafitis, sucias y con sus puertas destartaladas. Es un peligro esperar allí el servicio de bus.
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8. Puertas desmanteladas: Varios de los portales de la zona céntrica están oxidados. Sus puertas están desbarajustadas, sin contar que estos sitios han caído en manos de bandas que las venden como chatarra.

9. Son basureros: Ante la falta de mantenimiento y el evidente abandono de las estaciones, muchas de ellas están convertidas en muladares. Estos focos de contaminación se están convirtiendo en un problema de salud pública.
10. Vía a Piedecuesta: En verdaderos monumentos al olvido se encuentran muchas de las estaciones del Metrolínea, sobre la autopista; para la muestra ‘este botón’.

















