Sin embargo, el año pasado en 51 municipios no se registraron homicidios, de los cuales 7, llevan al menos 9 años sin presentar este fenómeno. Ellos son: Chima, Concepción, Guadalupe, Macaravita, Palmar, Palmas del Socorro y San Miguel.

Santander cerró el 2023 con la tasa de homicidios más alta de los últimos nueve años. Aunque sigue estando por debajo de la media nacional, la cifra de 19 asesinatos por cada cien mil habitantes llevó a esta región a ubicarse en el puesto # 11 entre los 32 departamentos, en un ranking que va de la cifra de homicidios más baja a la más alta.
Vale señalar que el comparativo nacional y regional se hace a partir de las cifras preliminares publicadas por Medicina Legal.

Según Yani León Castañeda, experta en temas de seguridad, “en términos generales, la tasa de homicidios es un indicador que muestra la probabilidad de morir de manera violenta a manos de otra persona”.
“Por ejemplo, si en 2023 la tasa de homicidios en Colombia fue de 26 muertes por cada cien mil habitantes, mientras que, según el Banco Mundial en Chile la tasa fue de 4, quiere decir que la probabilidad de morir asesinado en Colombia es más de seis veces superior que en el país austral”, argumentó.
En nuestros municipios

Al desagregar los datos al interior del departamento, se observa que el comportamiento de este indicador es diferente entre los 87 municipios de la región.
En 2023 se registran en Santander 51 municipios sin homicidios, de los cuales 7, de acuerdo con la misma fuente, llevan al menos 9 años sin presentar este fenómeno. Ellos son: Chima, Concepción, Guadalupe, Macaravita, Palmar, Palmas del Socorro y San Miguel.
A los anteriores municipios que no presentaron homicidios en el 2023, se deben agregar otros nueve, que si bien presentaron casos, se encuentran por debajo del estándar de la Organización Mundial de la Salud, entidad que considera que una tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes superior a 10 constituye un problema de salud pública. Estos municipios son: Socorro, El Carmen de Chucurí, Málaga, San Gil, Curití, Vélez, Floridablanca, Piedecuesta y Mogotes.
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Vale señalar, eso sí, que Barrancabermeja es el más grave en la tasa: son 60 homicidios por cada cien mil habitantes; mientras que en Bucaramanga es de 22 asesinatos por la misma cantidad de personas.
“Las cifras nos muestran que la violencia homicida no es generalizada en todo el departamento y tiende a concentrarse en una tercera parte de los municipios de Santander que superan el estándar internacional”, dijo la experta.
“Se tiende a adjudicar todo incremento en los homicidios a los procesos de la llama ‘Paz Total’. Adelantados por el Gobierno Nacional o a la ampliación del mercado interno de las drogas; pero cada territorio tiene sus especificidades. Por ejemplo, en Bucaramanga se ha dado un incremento del sicariato que sí puede estar relacionado con estas dinámicas, en parte, pero también se registran fenómenos vinculados a intolerancia y hasta con una especie de efecto post-pandemia relacionada con temas de salud mental”, añadió.
“Cada una de estas posibles causas del incremento en los homicidios debe ser estudiada porque requiere un tratamiento distinto de prevención para identificar factores de riesgo, pues todas estas muertes eran evitables”, puntualizó.

















