Hace dos siglos el abogado Benito Juarez García (1806-72), primer indígena que fue Presidente de México y por catorce años (1858-72), pronunció esta frase: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” y nosotros que el 31 de mayo o posiblemente el 21 junio, estaremos definiendo Presidente, hemos llegado a un verdadero y generalizado irrespeto a las ideas ajenas.
Si bien los medios de comunicación formal tienen ciertos controles éticos y legales, deben demostrar la veracidad de lo que dicen, muestran o imprimen, la realidad es que las redes sin ningún control, hoy son verdaderas alcantarillas, donde circula todo tipo de información falsa y tergiversada. Encuestas o sondeos sin profesionalismo, comprobación o veracidad, videos con calumnias y lo más grave es, que esta pugnacidad se traslada a las relaciones familiares, personales y sociales, creándose una mala atmósfera.
Igualmente la frase “La primera víctima de la guerra es la verdad”, atribuida por unos al senador californiano Hiram Johnson (1866-1945) y otros al dramaturgo Esquilo (525 - 456 a.C.), destaca cómo la falsa información, la mentira, es una de las principales armas de guerra y que hoy se viene utilizando impunemente por las campañas de todos los candidatos.
Ajeno al criterio de cada uno, que es fundamentalmente personal, inviolable y respetable, preferiblemente si es correctamente analizado y no apasionado, debemos tener un respeto por los resultados de los procesos democráticos y su aceptación por todos los colombianos. El próximo 7 de agosto iniciará un gobierno que debe ser acatado y respetado por todos. El gran reto, de cualquiera de los candidatos que logre llegar a la Presidencia, es sentirse y actuar como el Presidente de los más de 55 millones de colombianos y el representante del país ante el mundo. No será el Presidente de esa quinta parte que posiblemente lo elegirá. Igualmente la responsabilidad de todos los colombianos es, acatar el resultado de las elecciones, que ojalá sea con un margen suficiente, que permita disipar dudas de los resultados.
Las campañas políticas manejan dos factores fundamentales, que son los motivadores de la definición del voto: el miedo y la esperanza. El miedo lo están buscando con la idea que con el otro candidato se acabará la democracia y vendrá el caos, o se revertirán todas las decisiones de beneficio social, en resumen, el país se volverá un infierno. En el segundo caso, de la esperanza, nos prometen que tendremos con su candidato un mundo feliz y con soluciones a todos los problemas. Son dos posiciones totalmente falsas, que sólo son manipulaciones electorales. Lo fundamental es votar a conciencia y respetar los resultados de las elecciones.
Por: Antonio José Díaz Ardila












