Las mujeres, en un 74 %, son las principales víctimas de los casos de violencia intrafamiliar en los municipios de Bucaramanga, Girón, Piedecuesta y Floridablanca.

La tasa de violencia intrafamiliar en el área metropolitana de Bucaramanga aumentó un 3 % en el año 2023: Se registraron 1.601 casos de ese tipo de agresiones, lo que se traduce en una tasa de 122 casos por cada cien mil habitantes.
Lo más preocupante es que el año pasado fueron las mujeres, con el 74 % de los episodios registrados, las principales víctimas.
Así lo reveló el Informe de Calidad de Vida, elaborado por el programa ‘Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos’, BMCV, que tuvo en cuenta la información suministrada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Discriminando los datos, se evidenció que en los cuatro municipios del área la violencia de pareja contra mujeres representó el 54% del total de los casos. Girón tuvo la mayor tasa de ese tipo de violencia en 2023, con 147,31 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra preocupante que supera las tasas de Santander y de Colombia. Además, esta tasa aumentó un 6 % respecto al año anterior.
En cuanto a la violencia contra niños, niñas y adolescentes, Bucaramanga registró la tasa más alta del área en 2023, con 47,41 casos, aunque hubo una reducción de 2,53 puntos porcentuales respecto a 2022. A pesar de la disminución, la tasa sigue siendo superior a las de Santander y Colombia.
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Respecto a la violencia intrafamiliar contra adultos mayores, Bucaramanga y Floridablanca registraron las tasas más altas en 2023 (35,9 en ambos casos). Sin embargo, mientras que Bucaramanga la redujo en un 11 %, Floridablanca vio un aumento del 22% en comparación con 2022.
¿Qué es lo que pasa?
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Para la sicóloga María Cecilia Suárez Gómez, “el aumento de los casos de violencia intrafamiliar en el área metropolitana de la capital santandereana se atribuye a factores sociales, económicos y culturales que han persistido a lo largo del tiempo”.

En sus palabras, “la creciente desigualdad socioeconómica y el estrés generado por situaciones como el desempleo y la falta de recursos económicos, son los ‘caldos de cultivo’ de los conflictos en el hogar”.
“Además, la falta de acceso a servicios adecuados de salud mental y de acompañamiento familiar contribuye a que los problemas se agraven, desembocando en episodios de violencia”, precisó.

“Las mujeres, en su mayoría, son las principales víctimas de esta violencia debido a la persistencia de patrones de desigualdad de género, profundamente arraigados en nuestra sociedad”, precisó la experta.
“Los roles tradicionales que perpetúan la idea de la mujer como ‘dependiente’ y ‘subordinada’ en el hogar aún predominan, lo que las deja vulnerables frente a los abusos. Los hombres quieren mantener una relación de poder, en detrimento de la integridad física y emocional de las mujeres”, reveló.
Ella argumentó que, “a pesar de que se han hecho esfuerzos por sensibilizar y educar sobre la igualdad de género y la prevención de la violencia intrafamiliar, la falta de denuncias y el temor de las mujeres a las represalias perpetúan la impunidad”.
“Muchas veces, las víctimas no cuentan con herramientas de asistencia o una red de apoyo o, simplemente no confían en las instituciones, lo que dificulta la ruptura del ciclo de violencia que, de no atenderse a tiempo”, podría empeorar”, puntualizó.

















