El lugar, en el que hace varios años, presuntamente, existía explotación sexual, fue transformado para albergar a estudiantes de la Universidad Industrial de Santander. Conozca algunas historias de sus nuevos inquilinos.

En 2022, la Fiscalía General de la Nación y la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional ocuparon bienes urbanos en Bucaramanga en los que, presuntamente, se explotaban personas sexualmente, incluidos menores de edad.
Uno de estos bienes correspondía a un motel ubicado en la calle 39 con carrera 20 de Bucaramanga, el cual fue entregado en comodato por la Sociedad de Activos Especiales, SAE, a las directivas de la Universidad Industrial de Santander, UIS, en mayo pasado.
Fue así como, en tiempo récord, este edificio de cerca de 1.200 metros construidos pasó de tener habitaciones destinadas para la prostitución a convertirse en un espacio digno con capacidad para 54 mujeres y 19 hombres, que adelantan sus estudios en la UIS.

De acuerdo con el rector UIS, Hernán Porras, la nueva residencia estudiantil cuenta con seis pisos. En el sótano se ubica el área de estudio. Del piso dos al cuatro hay habitaciones y en la terraza se encuentran el área de cocina, lavado, planchado, comedor y un gimnasio. Lea también: Matrículas UIS: la Universidad Industrial De Santander abrió inscripciones para 2025
Asimismo, el directivo dijo que allí se encuentran 28 habitaciones dobles, 11 sencillas y tres triples. Además, cada piso cuenta con una zona de televisión.
De modestos cuartos a modernas habitaciones en las residencias estudiantiles UIS

Paula Andrea Murillo Pinto tiene 18 años y estudia segundo semestre de Geología en la UIS. Su bachillerato lo estudió en la vereda San Benito de Lebrija, precisamente donde vivía junto con sus padres y su hermano.
La vereda San Benito está ubicada a cerca de dos horas a pie de la vía que de Lebrija conduce a Barrancabermeja. Para asistir a clases, la joven era transportada en moto por su padre hasta el caso urbano de Lebrija y allí tomaba un bus con rumbo a la Universidad. El trayecto de regreso se adelantada de igual forma. Le puede interesar: Con un ‘Tercer Carril’ buscan solucionar trancón vehicular en el Diamante II en Bucaramanga
Sin embargo, el año anterior, el padre de Paula Andrea tuvo un grave accidente en la Ruta del Cacao, sufrió graves lesiones en una de sus piernas, duró cerca de seis meses hospitalizado y la larga recuperación continúa durante este año. Con tal situación, la estudiante se quedó sin la facilidad de transportarse y las escasas rutas que van hacia la vereda no concordaban con los horarios de sus clases.
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Para no abandonar sus estudios, Paula Andrea se tuvo que mudar a una habitación en el sector de San Alonso, que mensualmente le costaba $320.000 y que luego se aumentaron a $400.000.
Este año, la estudiante vio una publicación en una red social de la universidad en la que se ofrecían cupos para vivir en las residencias universitarias. Se postuló y afortunadamente salió beneficiada. Ahora hace parte de los inquilinos del lugar.
“Los espacios de las residencias son espectaculares. La sala, el comedor, la habitación que comparto con mi compañera. Los espacios de estudios son muy cómodos y tengo la oportunidad de estudiar a cualquier hora del día o la noche”, manifestó Murillo Pinto.

Ya con su nuevo hogar establecido, Paula Andrea optó por una ingeniosa idea para costear sus transportes desde y hacia la UIS. Cada vez que hay cosecha en su finca recoge mandarinas, las lleva hacia Bucaramanga y las vende a tres por $2.000. Los inquilinos de la residencia están entre sus más fieles clientes. Vea también: Inscríbase en Bucaramanga en la misión médica que cambia vidas: ‘Milwaukee Wisconsin’
Por su parte, Antony Alexander Cerón Muñoz, es estudiante de Medicina de sexto semestre, también en la UIS. El estudiante tiene 26 años, es oriundo del departamento de Nariño y, desde que llegó a Bucaramanga, su refugio siempre fueron las pensiones estudiantiles.

Pese a que contó con el apoyo económico de su padre, por momentos se ayudó con ingresos extras en puestos temporales como mesero. Él también se postuló a un cupo en la residencia universitaria y salió favorecido.
“Agradezco porque aquí tengo muy buenos espacios. En la cocina preparo la comida a mi gusto, hay gente muy cordial conviviendo aquí y hasta cuando uno se quiere desestresar sube a la terraza, disfruta del aire, la vista y hace ejercicio en el gimnasio que nos instalaron, indicó Cerón Muñoz.
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Frente a la transformación que tuvo este bien incautado por las autoridades, el estudiante destacó que “el cambio es completo. Esto pasó de ser un lugar perturbador a un hogar que beneficia a tantos estudiantes necesitados de la región y el país”.

Tal como sus compañeros, Marly Mejía llegó desde Palestina, Cesar, a estudiar Enfermería a la Universidad Industrial de Santander. Con recursos contados llegó a Bucaramanga y se estableció en una habitación de la familia de una de sus amigas.
Tras el envío de una carta y varios requisitos fue aceptada en su nuevo hogar. “Este es el lugar más bonito en el que he vivido. Comparto habitación con una compañera, aquí puedo cocinar y también puedo ahorrar algún dinero a mis padres que hacen el mayor esfuerzo para ayudarme”, afirmó la estudiante.
Cabe destacar que, por primera vez, mujeres estudiantes de la UIS gozan de estos espacios y, además, con estos nuevos 73 cupos, la oferta de albergue estudiantil se amplió a 103 beneficiados, 30 de los cuales están en el Campus Central de la universidad.
















