La historia de hoy es la de un maestro que inspira, que transforma la vida de niños humildes y que supera las dificultades económicas para educar. Sus lecciones de corazón se traducen en grandes esperanzas.
En Bucaramanga, en la Comuna Sur, hay un gran maestro que no se rinde y que se ha convertido en un faro en medio de la adversidad, convirtiéndose en ejemplo de perseverancia y de vocación.
Hablamos de Nelson Abel Pájaro Mercado, quien lidera desde hace varios años el proyecto denominado: ‘Miradas sin fronteras’.
A pesar de las difíciles condiciones económicas que afrontan tanto las familias de sus estudiantes como él mismo, el ‘profe Pájaro’ se ha ganado su apodo no sólo por su amor a las aves, sino por su capacidad de enseñar a niños humildes a desplegar las alas de la imaginación.
Con recursos limitados pero con una creatividad desbordante, que sorprende a todo el vecindario, él convierte cada lección en un viaje hacia nuevos horizontes, demostrando que sus alumnos siempre tendrán espacio para soñar por encima de las dificultades.
Bajo su guía, los pequeños encuentran en el aprendizaje un cielo abierto, donde sus ideas pueden elevarse tan alto como ellos deseen, libres de las barreras que impone su duro entorno.
Hay que ver el aula de clase, la cual es tan sencilla como la vida misma del ‘profe’: una mesa, butacos y un tablero, en donde plasma sus apuntes.
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En medio del bullicio y la vida cotidiana, ‘La Escuela de Mi Granja’, como les dicen los padres de familia a ese singular plantel, refleja la esencia de lo que allí se enseña, un aprendizaje básico que intenta a formar a niños y niñas para el mañana.
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“Para mí, los centros educativos suelen ser como claustros, espacios cerrados donde se enseñan cosas valiosas, pero que no siempre preparan para la verdadera realidad que les espera afuera”, reflexiona Pájaro, al tiempo que señala que “el aprendizaje debe salir de esas paredes al barrio y, en general, al lugar donde todo ocurre”.
“De nada sirve que me hablen en la escuela sobre cómo portarme bien, si no aprendo a comunicarme y a relacionarme con mis vecinos”, asegura.
Estas palabras nos invitan a reflexionar sobre la educación como un puente entre el conocimiento y la vida, donde la convivencia y la experiencia se convierten en maestros insustituibles, tal y como lo hace el ‘profe’ Pájaro.
Sería bueno que los bumangueses se unieran a esta bella causa y con aportes tales como útiles escolares, ropa, tal vez uniformes y refrigerios, pudieran ayudar a este gran proyecto de ‘Miradas sin fronteras’.
En nuestra sección de las Cosas Buenas, invitamos a las personas de buen corazón a aportar su granito de arena a esta sencilla escuela con los aportes que consideren necesarios. Para ello, comuníquese con este docente, al siguiente celular: 3204237657. ¡Recuérdelo... Su aporte solidario se transformará en una lección de corazón!
















