Ante la crisis semafórica en Bucaramanga, los conductores exigen más regulación en las calles y, por ende, más presencia de alféreces en las intersecciones viales.

La congestión vehicular en Bucaramanga se ha convertido en una preocupación constante para los conductores, quienes denuncian que el número de uniformados en las intersecciones con semáforos averiados es insuficiente para mitigar el caos en las calles. A pesar de la presencia de reguladores viales, designados por la Dirección de Tránsito como plan de contingencia, los conductores aseguran que la medida no es suficiente para garantizar la movilidad y prevenir accidentes.
Según denuncian, al menos cinco intersecciones viales de las Comunas Cabecera del Llano y del Centro de Bucaramanga son las más afectadas.
Como se recordará, el director de Tránsito Municipal, Jhair Andrés Manrique Bautista, reconoció que la ciudad opera con una red semafórica vetusta, lo que la hace vulnerable a daños recurrentes: “Cualquier variación de voltaje en la red eléctrica o fenómenos climáticos, como las recientes lluvias, pueden afectar el funcionamiento de los semáforos”, explicó.
De acuerdo con el funcionario, los aguaceros de la última semana causaron la desconfiguración de varias intersecciones críticas, entre ellas la calle 36 y la carrera 33, donde estas señales eléctrivas permanecen fuera de servicio. Para contrarrestar esta situación, se han destinado equipos de reguladores y auxiliares viales, pero los conductores consideran que su presencia es insuficiente, especialmente en horas pico.
“La congestión es enorme, los pocos alféreces no alcanzan a cubrir todas las intersecciones con semáforos dañados y eso genera desorden y riesgos de accidentes”, expresó Libardo Estrada, un conductor habitual de la zona de Cabecera del Llano.
Otros ciudadanos han manifestado que la falta de coordinación entre los reguladores y la cantidad de vehículos que circulan en los puntos críticos agrava la problemática: “Esto es un total desorden y no hay quién le ponga orden a esto”, precisó José Alfredo Tarazona, otro conductor.

Por su parte, la Dirección de Tránsito trabaja en la reparación de los semáforos, pero advierte que el problema va más allá de una simple reparación temporal. “Podríamos arreglar los semáforos hoy mismo, pero si vuelve a llover y hay una nueva variación de voltaje, las tarjetas madre podrían quemarse otra vez”, indicó Manrique Bautista.
Para abordar la situación a largo plazo, la Administración Municipal, en conjunto con la Dirección de Tránsito, planea invertir aproximadamente $ 1.000 millones en la modernización del cableado estructural de la red semafórica. Esta será la primera fase de un proceso gradual que busca, en el futuro, implementar semáforos inteligentes que optimicen la movilidad en la ciudad. (Le puede interesar: ¿Por qué siguen dañados los semáforos?)
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“La prioridad en esta etapa es garantizar el correcto funcionamiento de los semáforos e instalar sistemas de protección contra variaciones de voltaje”, agregó el director de Tránsito.
Mientras tanto, los conductores esperan soluciones inmediatas para reducir el impacto de los semáforos fuera de servicio y mejorar la movilidad en la ciudad.
















