La salida de Metrocinco Plus S.A. generó preocupación entre los ciudadanos en el área, ya que podría aumentar el transporte ‘pirata’ y afectar la seguridad y calidad del servicio. Los pasajeros enfrentan la incertidumbre de cómo cubrir sus necesidades de movilidad.

La reciente salida de los buses de Metrocinco Plus S.A., que fueran pilares fundamentales del Sistema Integrado de Transporte Masivo, Sitm, en Bucaramanga y su área metropolitana, ha generado una profunda crisis en la movilidad ciudadana.
Esta empresa, encargada de operar los conocidos buses padrones que movilizaban diariamente a los usuarios, suspendió sus servicios habituales, provocando un fuerte impacto en el sistema de transporte y abriendo la puerta al incremento del transporte ‘pirata’.

Este vacío operativo ha agravado aún más la delicada situación. Ayer, por ejemplo, muchos usuarios quedaron ‘despistados’ al llegar a las escuálidas estaciones del Metrolínea y enterarse del no funcionamiento e los vehículos.
La ineficiencia y la baja calidad en la operación del Sitm han sido factores determinantes en esta crisis. La disminución en el número de usuarios y la falta de soluciones efectivas han impulsado la demanda de medios alternativos como mototaxis y vehículos ‘piratas’, servicios que operan sin regulación ni control.
Las cifras sobre el transporte informal son alarmantes. En Bucaramanga y los municipios aledaños, se han identificado oficialmente 156 terminales ilegales de transporte no regulado.
No obstante, las autoridades policiales advierten que esta cifra apenas representa la punta del iceberg, ya que cualquier esquina puede convertirse en un punto de recogida de pasajeros, alimentando esta modalidad ilícita.
Además, estos puntos de transporte informal se caracterizan por su alta flexibilidad, adaptándose a la demanda y cambiando constantemente de ubicación para evadir los controles.
Según una reciente encuesta sobre transporte urbano en el área metropolitana, los usuarios de mototaxis afirman que, pese a los riesgos, la inseguridad vial y la falta de condiciones sanitarias, valoran principalmente la rapidez del servicio.
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¿Qué dicen los expertos?
El especialista en transporte urbano, Antonio Linares advierte que esta situación representa un retroceso en los avances logrados en políticas de movilidad durante los últimos 15 años, además de poner en riesgo la seguridad y la integridad de miles de ciudadanos. La retirada de los buses de Metrocinco Plus S.A. ha dejado a numerosos pasajeros en situación de vulnerabilidad, expuestos a mayores riesgos viales y de seguridad personal.
La crisis del Sistema Integrado de Transporte Masivo exige soluciones inmediatas para garantizar la movilidad de los habitantes. Sin embargo, el experto coincide en decir en que, de no implementarse controles efectivos, el transporte informal podría multiplicarse, afectando no solo la calidad y seguridad del servicio, sino también la economía de quienes dependen de él.

Luis Fernando Ortiz Caicedo, especialista en temas locales, señala que, más allá de la crisis de Metrolínea, muchos ciudadanos desconocen que los vehículos particulares dedicados a la ‘piratería’ no cumplen con los requisitos mínimos de seguridad: son unidades viejas, no superan las revisiones técnico-mecánicas, carecen de pólizas de seguros y, en caso de accidente, no ofrecen ninguna garantía de respaldo.
Lo anterior representa un grave riesgo para quienes, priorizando la rapidez o el bajo costo, optan por este tipo de transporte sin considerar los peligros involucrados.
Ortiz plantea la necesidad de reformular el esquema de subsidios para que el transporte público vuelva a ser una opción competitiva frente a la oferta informal.
“Es indispensable que el transporte público sea una alternativa viable, segura y atractiva para los ciudadanos”, afirman voceros del sector movilidad en el área.
Finalmente, resulta urgente desarrollar un plan de intervención contra el transporte informal, que no solo ha aumentado su presencia en barrios y zonas periféricas, sino que ahora compite directamente con el sistema oficial, desincentivando su uso y profundizando la crisis.
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La Alcaldía dice que fortalecerá los mecanismos de supervisión y que promoverá alternativas legales para cubrir la demanda de transporte en la región. Mientras tanto, los habitantes de Bucaramanga y su área metropolitana enfrentan el desafío diario de encontrar opciones confiables en medio de esta incertidumbre.
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Se espera que en los próximos días se anuncien medidas para mitigar el impacto de la salida de Metrocinco Plus S.A. y evitar que el transporte ‘pirata’ se consolide como una solución temporal o definitiva que ponga en riesgo la movilidad y la seguridad de todos los ciudadanos.
Voces ciudadanas

Ana Álvarez: “Metrolínea lleva ‘muerto’ desde hace tiempo. El pésimo servicio de las rutas ha hecho que muchos recurran a otros sistemas de transporte, como el informal”.
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Miguel Toloza: “La verdad es que ese servicio nunca cumplió con las expectativas del transporte colectivo. En cambio, los transportes informales sí lograron satisfacer las necesidades de los pasajeros”.

Fredy Mejía: “El transporte en Bucaramanga, el de antes, era el mejor. Con Metrolínea, en lugar de avanzar, retrocedimos. Ese sistema ya no tiene solución y no hay nada por hacer al respecto”.
¿Cuál es la estrategia del Municipio?
- Ante la crisis que enfrenta hoy Metrolínea, Bucaramanga le apostará a un proceso de reorganización basado en el Transporte Público Colectivo, buscando garantizar que los ciudadanos no queden a la deriva en su movilidad diaria. Así lo dijo el alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán Martínez, al plantear las alternativas que tendrán los ciudadanos para movilizarse, a partir de hoy.
Tres frentes de acción

El plan de contingencia, con una vigencia inicial de un mes, contempla tres líneas de acción estratégicas.
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- En primer lugar, se reorganizarán las rutas y se modificarán temporalmente las frecuencias, priorizando los corredores estratégicos para garantizar una oferta mínima de transporte.
- En segundo término, se autorizará la articulación de empresas de transporte público colectivo (TPC), mediante acuerdos comerciales, para complementar la operación en las zonas donde Metrolínea ha perdido capacidad de cobertura.
- La tercera medida incluye la implementación de un esquema operativo de transición junto con Metrolínea. Este contempla la operación con buses padrones arrendados, la rehabilitación progresiva de estaciones y un modelo de servicio integrado con el TPC, asegurando así la continuidad y gradualidad en la prestación del servicio durante esta fase crítica.
















