En esta sección le contamos ‘Las Cosas Buenas’ de los bumangueses y hoy, de manera precisa, resaltamos la tarea que adelanta José David Ávila Zárate, un joven que se ha propuesto defender las zonas verdes. Esta es su historia:
En una ciudad como la nuestra, donde el cemento domina casi todos los espacios, resulta admirable encontrar a un joven como José David Ávila Zárate, quien ha emprendido un proyecto ecológico para rescatar los árboles de la capital santandereana.

Sin recibir ni un solo peso por esta labor, ha asumido el compromiso de promover acciones concretas que aumenten la presencia de árboles en los separadores viales.
Su iniciativa principal ha sido realizar un censo de los espacios públicos donde deberían existir tales especies. Hasta ahora, ha identificado 94 lugares en distintos sectores de Bucaramanga que carecen de cobertura arbórea. (Ver gráfico).

Según Ávila Zárate, “aunque en la ciudad hay árboles en andenes, separadores, zonas verdes y parques, su cantidad es insuficiente en comparación con la población”.
Y respalda su tesis con cifras precisas: el Índice de Calidad Ambiental Urbana del Ministerio de Ambiente establece que, en las vías de una ciudad como Bucaramanga, debe existir un árbol por cada tres habitantes. Sin embargo, actualmente solo hay uno por cada nueve personas, lo que representa un déficit cercano a los 133.325 árboles.
Ávila Zárate explica que, según un censo realizado en 2023, existen 71.406 árboles en el espacio público. Por otro lado, el DANE estima que, para 2025, la población urbana es de 614.177 habitantes. De acuerdo con esta proyección, la ciudad debería contar con al menos 204.725 árboles para cumplir con los estándares ambientales, lo que indica que falta más del doble de los árboles actuales.
“La importancia de los árboles va más allá de lo estético. Las zonas verdes ayudan a reducir la temperatura, limpiar el aire, alimentar aves, mejorar el suelo y ofrecer espacios de bienestar emocional. Además, estudios recientes asocian la presencia de árboles con menor estrés y mayor felicidad en las zonas urbanas”, afirma.
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“La ciudad se ha densificado mucho y cada vez hay menos lotes grandes. Sin embargo, yo creo que espacios como andenes, separadores y franjas ambientales pueden aprovecharse para reforestar, siempre siguiendo las normas del Plan de Ordenamiento Territorial”, argumenta.
Él hace un llamado a la comunidad para sumarse a la protección de los árboles. Invita a reportar lugares donde hayan sido talados, cubiertos con cemento o donde simplemente no hayan sido sembrados. Confía en que, con el esfuerzo conjunto, Bucaramanga puede convertirse en una ciudad más verde, saludable y armoniosa para todos.
















