Los secretarios de Salud del área metropolitana de Bucaramanga y de Barrancabermeja reiteraron el deber de las IPS de garantizar la prestación de servicios sin barreras, asegurando el respeto al derecho fundamental a la salud de los usuarios.
El sistema de salud en Santander enfrenta una crisis silenciosa pero devastadora: las fallas sistemáticas en el proceso de referencia y contrarreferencia de pacientes entre Barrancabermeja y el área metropolitana de Bucaramanga están poniendo en riesgo vidas, mientras las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, IPS, se debaten en la cuerda floja financiera debido a las abultadas deudas de las EPS.
Uno de los puntos más sensibles es la regulación de pacientes críticos desde municipios como Barrancabermeja hacia clínicas y hospitales de Bucaramanga.
Aunque la normatividad establece tiempos específicos para la aceptación y el traslado, en la práctica muchos pacientes deben esperar horas e incluso días, lo que compromete su atención oportuna.
“Mi mamá esperó 14 horas por una cama en Bucaramanga”. Así lo relata María Fernanda Suárez, una joven residente en el Puerto Petrolero, que vivió en carne propia las consecuencias de este colapso.
“Mi señora madre sufrió un accidente cerebrovascular a las 5:30 de la mañana. A las 7 ya estaba todo listo para remitirla, pero solo hasta las 9:00 de la noche nos confirmaron una cama en Bucaramanga. En ese tiempo perdió movilidad y hoy tiene secuelas irreversibles”, cuenta con voz entrecortada.
“Nadie se hace responsable. A uno le dicen que hay que esperar, pero mientras tanto, ¿qué pasa con la vida de nuestros familiares?”, se cuestiona.
Casos como este no son aislados. Las demoras se deben, en parte, a la saturación de camas en la red hospitalaria del área metropolitana, pero también a fallas en la coordinación entre las IPS, muchas de las cuales no responden en tiempo y forma a las solicitudes del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, CRUE.

La situación es tan grave que las propias Secretarías de Salud de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta, Girón y Barrancabermeja se reunieron recientemente para tomar cartas en el asunto.
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Durante el encuentro oficial, se reconoció que la crisis también golpea a Bucaramanga, que no solo debe responder por su propia población, sino también asumir una alta carga asistencial de pacientes remitidos desde otras zonas.
Una bomba de tiempo financiera
A esta problemática se suma la aguda crisis económica que atraviesan las IPS. En Barrancabermeja, las EPS adeudan más de $120 mil millones de pesos, mientras que en Bucaramanga y sus alrededores la deuda supera los $400 mil millones. Esta cartera impagada afecta directamente la capacidad operativa de los centros médicos, impidiendo el pago a proveedores, el mantenimiento de equipos y el sostenimiento del talento humano en salud.
“El sistema no da más. No se puede hablar de calidad en la atención cuando los hospitales están ahogados en deudas y no hay camas para trasladar pacientes urgentes”, señaló la secretaria de Salud de Bucaramanga, Claudia Mercedes Amaya, quien destacó que ya se han tomado algunas medidas, como la creación de un sistema de información conjunto y auditorías interterritoriales para hacer seguimiento a la prestación del servicio.
A pesar de los esfuerzos locales, las secretarías reiteraron que se necesita una intervención urgente del Ministerio de Salud y de la Superintendencia Nacional de Salud para reforzar la inspección, vigilancia y control, y garantizar el cumplimiento de las rutas de atención.
Entre las medidas acordadas por los secretarios también se encuentran la exigencia a las EPS para mejorar su red de ambulancias, el intercambio en tiempo real de censos hospitalarios y la evaluación del impacto del régimen del SOAT, que ha generado nuevas barreras para la sostenibilidad del sistema.
En Santander, el sistema de salud no solo está desbordado: está herido de muerte por la desarticulación institucional y la falta de recursos. Y en medio del caos, es el paciente quien ‘paga el pato’.
Mientras no se tomen decisiones estructurales, las demoras en los traslados, la falta de camas y la crisis financiera seguirán costando algo más que tiempo y dinero: seguirán costando vidas.
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Acciones prioritarias para contrarrestar la situación
- Creación de un sistema de información conjunto para auditar las razones de negación de regulaciones por parte de las IPS del área metropolitana. Este proceso será liderado por los secretarios a través del CRUE Distrital y los CRUE municipales.
- Implementación de una auditoría interterritorial, con participación de los equipos de inspección, vigilancia y control de cada municipio, para verificar el cumplimiento de la Ruta Integral de Atención en Salud (RIAS) y asegurar servicios dignos, oportunos y de calidad.
- Establecimiento de un espacio permanente de trabajo, orientado al seguimiento continuo de la capacidad instalada, el sistema de referencia y contrarreferencia, la situación financiera de las IPS y el flujo de recursos entre EPS e IPS.
















