Expertos advierten que acudir a salas de urgencias por casos leves frena el diagnóstico temprano de enfermedades mortales como el cáncer. El primer nivel de atención puede resolver hasta el 80 % de los problemas médicos en Colombia.

Publicado por: Redacción Salud
El sistema de salud en Colombia enfrenta un desafío silencioso pero crítico: la saturación de los servicios de alta complejidad. Miles de ciudadanos omiten la consulta médica prioritaria y acuden directamente a las salas de urgencias por situaciones que no ponen en riesgo su vida.
Esta práctica no solo colapsa los hospitales, sino que genera un efecto dominó peligroso, fragmentando el cuidado médico y retrasando el diagnóstico de enfermedades críticas en etapas tempranas.
La solución a este panorama está en la Atención Primaria en Salud (APS). De acuerdo con datos globales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 70 % y el 80 % de las necesidades y problemas de salud del país podrían resolverse de manera oportuna en este primer nivel de atención, actuando como una verdadera red de prevención y no solo como un recurso reactivo ante la emergencia. Además: Urgencias del Hospital Universitario de Santander están colapsadas: piden acudir a otros centros médicos

El impacto real en las clínicas y hospitales de las salas de urgencias colapsadas
Un acceso efectivo y oportuno a los controles preventivos en los centros de salud locales aliviaría drásticamente la carga hospitalaria nacional.
Un acceso efectivo a la atención primaria tiene un impacto directo sobre la red hospitalaria: se estima que hasta el 30 % de las hospitalizaciones podrían evitarse mediante controles preventivos adecuados y seguimiento oportuno. Lea: Hospital Universitario de Santander reporta 177 % de ocupación en urgencias
Esta reducción del 30 % en las hospitalizaciones es especialmente viable en pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la enfermedad renal crónica. Un seguimiento médico cada 3 o 6 meses en el primer nivel disminuye drásticamente el riesgo de desenlaces fatales como infartos agudos de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV).

El peligro oculto de ignorar la prevención: diagnósticos tardíos
La falta de controles periódicos y el desuso de las rutas de detección temprana tienen un impacto directo en la mortalidad por cáncer. Enfermedades como el cáncer de mama, de cuello uterino y de colon presentan tasas de éxito terapéutico muy elevadas si se identifican a tiempo. Sin embargo, al no acudir a los chequeos de rutina, los pacientes suelen descubrir estas patologías cuando ya se encuentran en etapas avanzadas. Otras noticias: ¿‘Sobreocupación’ en Urgencias del Hospital Universitario de Santander pone en riesgo la atención de pacientes?
“La atención primaria no es medicina básica, es medicina estratégica. Al gestionar el riesgo desde el primer contacto, no solo salvamos vidas mediante el diagnóstico temprano, sino que también hacemos el sistema de salud más eficiente para todos”, explicó la doctora Carmen Chiquinquirá Hernández, directora de Gestión de Riesgo de la Unidad de Negocio Atención Primaria.
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Señales de alerta en su cuerpo que no debe ignorar
Existen molestias sutiles o cotidianas que la población suele subestimar, pero que ameritan agendar una consulta médica general a través de la EPS de forma prioritaria:
- Fatiga persistente (cansancio extremo sin explicación).
- Pérdida de peso repentina y sin causa aparente.
- Tos prolongada por varias semanas.
- Cambios notorios en los hábitos urinarios o intestinales.
- Dolores de cabeza frecuentes o molestias leves en la zona del pecho.

¿Cada cuánto debe asistir al médico según su edad?
Para avanzar hacia el modelo enfocado en las Rutas Integrales de Atención en Salud (RIAS) que promueve el país, las recomendaciones de periodicidad de los expertos son claras:
- Niños y adolescentes: Asistir estrictamente a todos los controles de crecimiento y desarrollo programados según la edad.
- Adultos sanos: Agendar y realizarse al menos un chequeo médico general al año, incluso si no se presentan síntomas.
- Pacientes crónicos o con factores de riesgo: Acudir a la consulta de control cada 3 a 6 meses, atendiendo la indicación del profesional de la salud.















