La vía Palenque-Zipaquirá es un camino de abandono estatal y de historias que claman ser escuchadas. Esta es el relato de Lucy Rodríguez.
Lucy Rodríguez es el claro ejemplo de una mujer santandereana: es de sonrisa fácil, carismática y habla bastante y fuerte cuando lo ve necesario. Es guía de turismo de naturaleza, médico veterinario y zootecnista, pero también la mente y el corazón detrás del Hotel House Birding, un hotel ecológico especializado en aviturismo en Suaita, Santander.
Entrar allí es como cruzar a un mundo de paz y serenidad. En el primer piso, una fuente de agua recibe a los visitantes con su murmullo relajante. Al recorrer los pasillos que conducen a las habitaciones, aparecen estanterías con libros sobre naturaleza y conservación: su “biblioteca rodante”, como le gusta llamarla.
En la terraza, el tiempo parece detenerse; es el lugar perfecto para contemplar las montañas de la Cordillera Oriental mientras se saborea un café especial cultivado por campesinos de la región.
Lucy se define a sí misma como “hiperactiva”. Le gusta estudiar, aprender, crear. Lleva trece años administrando el hotel, pero fue en una conferencia de aves en Valledupar, hace siete años, cuando entendió que podía darle un valor agregado: convertirlo en un espacio donde el turismo se uniera con la conservación.
Aunque trabaja junto a su esposo y sus dos hijas, siempre recalca que el verdadero trabajo es colectivo. House Birding es también el esfuerzo de otras familias campesinas que aportan desde sus fincas con almuerzos, refrigerios o servicios de guía. El hotel se ha convertido en una red de turismo rural comunitario, donde cada visitante no solo observa aves, sino que también apoya a la economía local.
El nombre no fue elegido al azar. Lucy y su familia querían algo con significado, algo que transmitiera su esencia. Así nació House Birding, que en español significa “casa pajarera” o, como lo interpreta ella, “pajareando en la casa”.
Pero Lucy no se detuvo ahí. Con el programa social “Conocer para conservar”, busca enseñar a estudiantes y turistas que el turismo no puede desligarse de la preservación de los recursos. Allí se aprende desde lo básico: cómo identificar las aves, cuántas especies existen y la importancia de protegerlas.
Además de los recorridos de avistamiento, que incluyen especies endémicas de Santander, en el hotel se realizan terapias emocionales y experiencias diseñadas para reconectar a las personas con la naturaleza y desconectarse del caos del mundo.
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Sin embargo, no todo es felicidad para Lucy, desde hace años ella ha reclamado por la pavimentación del corredor vial Palenque-Zipaquirá, un corredor nacional que si estuviera en buen estado atraería a muchos más visitantes. ¿Hasta cuándo nos van a seguir tomando el pelo a la comunidad? Se pregunta Lucy.

“Hay que creer en Santander, en su riqueza, en su gente. El turismo necesita del apoyo real de las entidades para que proyectos como este sigan creciendo y transformando vidas”, señala Lucy con firmeza.

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