Bucaramanga suma un nuevo hito urbano con la monumental intervención del Américo Montanini.

Durante tres días, la capital santandereana mantuvo un nuevo corazón latiendo ‘a brochazos’. No estaba en el centro, ni en un museo, ni en alguna plaza emblemática. Palpitaba en inmediaciones del estadio Américo Montanini, donde el Festival Pinta La Bonita 2025 decidió dejarle a la ciudad un regalo que ya forma parte de su paisaje y de su historia.
Al amanecer del pasado lunes, un área del estadio parecía otra. La mole gris que durante décadas custodia partidos, gritos y victorias amaneció convertida en una galería de arte urbano, un lienzo extenso que ahora captura la mirada de curiosos, deportistas, turistas y vecinos que se detienen, al fin, a mirar hacia arriba.
Lo que fue un sueño de la Corporación Intutober, gestora del festival y pionera en el marketing territorial de la ciudad, tomó forma como una proeza colectiva que reconfiguró un corredor cultural inesperado.
La hazaña no se logró de la noche a la mañana. Entre el 28 y el 30 de noviembre, mientras la ciudad seguía su ritmo habitual, los crews seleccionados por convocatoria trabajaron como si el tiempo fuera un aliado más.
Sobre andamios, bajo el sol intenso o la brisa fresca de la noche, dejaron trazos que hoy cuentan historias propias y compartidas.
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Vinieron de Bucaramanga y de rincones distantes del país: Grafismo Colectivo, Golden Caps, Fuego en el 23, Tres Perros, C4 Crew, Fun Guys, Acid Skills y Hycania. Entre todos, cubrieron más de 500 metros cuadrados de color, textura y intención.
La intervención del Montanini no solo alteró la fachada de un templo deportivo: amplió la narrativa turística de Bucaramanga. Como antes lo hicieron la Calle 45 o la antigua Cárcel Modelo -recuperadas en ediciones previas de Pinta La Bonita-, este nuevo mural masivo se integra ahora al mapa cultural de la ciudad. Una invitación abierta al recorrido, a detenerse, a fotografiar y a reinterpretar.
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La fiesta del arte terminó como debía: bailando. El festival “Las Pulgas Bailan” marcó el cierre oficial de la edición 2025, mezclando música, energía y celebración frente a la recién estrenada piel del Montanini. Era la confirmación de que no se trataba solo de una intervención artística, sino de un movimiento cultural que, por unas horas, reunió a todos bajo el mismo ritmo creativo.

Pinta La Bonita se despidió, pero el regalo quedó. Una fachada que ahora habla, que guía, que decora, que transforma. Una prueba de que la autogestión, cuando se alía con el arte, puede cambiar la manera en que una ciudad se mira y se cuenta.
El resultado fue más que evidente: la transformación de la fachada del Estadio Américo Montanini en una galería urbana. De esta forma, Bucaramanga suma un nuevo hito a su identidad como destino turístico y cultural.















